El Puerto

El próximo jueves se inaugura la quinta fase de Urbanismo Comercial

  • El arquitecto redactor del proyecto Juan Suárez defiende la intervención ante las críticas suscitadas por la reforma de la Plaza de España y Pagador · Francisco Aguilar se muestra satisfecho con el resultado

El arquitecto Juan Suárez, redactor del proyecto de reforma de la Plaza de España y la calle Pagador, defendió ayer el trabajo realizado en estos espacios públicos, que han sido peatonalizados dentro de la quinta fase de Urbanismo Comercial, sufragada por el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía. Juan Suárez, nacido en El Puerto y perteneciente al estudio sevillano CHS Arquitectos, centró su defensa en la intervención realizada en la Plaza de España, que ha recibido críticas ciudadanas por el diseño elegido, el mobiliario y la solería utilizadas. El arquitecto estuvo acompañado por Rafael Casado, otro de los responsables del estudio, del que también forma parte Antonio Herrero. El concejal de Comercio, Francisco Aguilar, la jefa de servicio Pilar Urbano y el responsable de obra de la empresa Volconsa, acompañaron a los arquitectos. Francisco Aguilar aprovechó la ocasión para anunciar que el acto público de inauguración oficial de la remozada Plaza de España se celebrará el próximo jueves, día 30, a las 17.30 horas.

Durante su defensa del proyecto ante los medios de comunicación, Juan Suárez destacó su vinculación con El Puerto, su implicación sentimental con la ciudad y su pertenencia a una familia muy destacada en la defensa del patrimonio local.

Reconoció que el proyecto de la Plaza de España ha creada controversia, hasta tal punto que "amigos, gente y vecinos de la zona me han insultado por la calle", las mismas calles donde el arquitecto jugó durante su niñez. Suárez dice comprender hasta cierto punto el recelo que se produce ante lo nuevo, pero quiso manifestar que "objetivamente, desde el punto de vista urbanístico, la Plaza de España era un desastre, caótica y sin nada de encanto", y que en su intervención urbana ha actuado "desde el rigor y la experiencia de intervenciones anteriores en espacios públicos realizadas en la ciudad de Sevilla".

A la hora de abordar la reforma de la plaza lo primero que analizó fue el pavimento a instalar. En primer lugar barajó la posibilidad de usar losa de tarifa para el suelo, aunque lo descartó por las dificultades para encontrarla, decantándose entonces por el granito, que si bien reconoció que "es sucio", aseguró que al cabo de un tiempo "adquirirá una pátina y un aspecto que no es el de ahora", evocando la solería de las calles de Santiago de Compostela.

En cuanto al mobiliario urbano, defendió que los elementos que se han colocado en la plaza "aunque parezcan aleatorios, responden a una perfecta geometría". De esta forma, las columnas, los bancos y farolas con base de granito se han colocado para evitar la instalación de bolardos, formando ángulos en la plaza para marcar el recorrido a los peatones y los vehículos de servicios. "Son el recuerdo histórico de tanto palacio derribado, una huella arqueológica que identifica la Plaza de España con un foro, con la plaza principal de la ciudad", subrayó el autor del proyecto.

En relación a los bancos, que en principio despertaron críticas por su aspecto desangelado y algo lúgubre, explicó que "queríamos huir de los estándares y de los bancos de fundición, y darles un carácter más propio de nuestra ciudad". Explicó que los bancos cumplen con los requisitos de "contemporáneos, antivandálicos y resistentes". Los respaldos de forja, añadió, están inspirados en las sillas Windsor inglesas que existían en las bodegas.

Otros detalles como los graffitis de barcos labrados en el suelo, evocan los grabados marineros descubiertos en las baterías costeras de Santa Catalina o los que existían en las aceras de la calle Cruces y que él conoció en su niñez. Definió estos detalles ornamentales como "apoyos poéticos en honor a la ciudad". El arquitecto insistió en que pese a las críticas "la plaza funciona, aunque puede gustar más o menos".

En cuanto a la calle Pagador, explicó que se descartó la idea de trazar una línea con el nombre de personalidades ilustres de la historia de El Puerto por motivos técnicos.

Juan Suárez concluyó que con esta intervención "pretendemos que la ciudad siga cuidando el carácter culto que siempre ha tenido". Por su parte el concejal de Comercio se mostró "contento con el resultado" y explicó que el diseño de la peatonalización de la zona "se ajusta al Plan de Movilidad".

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