Crítica de Teatro / Festival de Teatro de Comedias El patio de San Luis fue por una noche un corral de comedias

Un momento de la representación ayer de la obra 'El médico a palos' Un momento de la representación ayer de la obra 'El médico a palos'

Un momento de la representación ayer de la obra 'El médico a palos' / Fernández Hortelano

EL MÉDICO A PALOS (**). Patio del Edificio San Luis Gonzaga de El Puerto de Santa María. Día: Sábado 17 de Agosto de 2019 “XXVIII Festival de Teatro de Comedias”. Aforo: Completo. Reparto: Antonio León, Covadonga Calderón, Norton P, Vicente Nove, Elena Alcaide, Mario Cañizares, Rocío Sobrino y Félix Espinosa. Ficha artística: Autor: Leandro Fernández de Moratín (según la obra de Moliere Le Médecin malgré lui). Espacio escénico: Javier Ruiz de Alegría. Vestuario : Alberto Barba. Diseño de iluminación: Jacinto Díaz. Producción: Corrales de Comedias Teatro, S.L. Versión y Dirección: Ernesto de Diego

-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Ayer sábado, dentro del XXVIII Festival de Teatro de Comedias de El Puerto, pudimos ver un clásico, una obra de un autor, dramaturgo y poeta del Siglo XVIII, nacido en Madrid en 1760 y fallecido en París en 1828.

Es bueno poder ver obras de este tipo, clásicos, junto a otras de reciente cuño, unas mejores y otras peores. En este sentido las clásicas juegan con ventajas, en principio, porque solo nos llegan las buenas y de las actuales, unas son buenas, otras aceptables y otras muchas malas de solemnidad, pero es bueno verlo todo, lo bueno y lo malo y comparar y ver que ni todo lo viejo es bueno ni todo lo nuevo malo.

La obra que ahora hemos visto, puesta en pie por la compañía "Corrales de Comedias”, es en realidad una adaptación escrita por Leandro Fernández de Moratín de la famosísima comedia de Molière del mismo título lo cual no trata de ocultar ni disimular.

La obra es fiel reflejo de la sociedad de la época en que se escribió y en la que ellos vivieron. Entonces, igual que ahora, la ignorancia era muy atrevida y la violencia doméstica era también algo muy frecuente en las familias tanto de Francia como de España.

En la obra se hace mofa de estos defectos en clave de sátira, ligera y divertida pero con una enorme carga crítica de la sociedad de esa época que bien podría ser transpuesta a la nuestra que tiene los mismos defectos , motivo por lo que la Compañía de Teatro Clásico de Almagro decidió montarla y llevarla por todos los teatros de España y volver al escenario del Patio de San Luis donde ya el año pasado consiguió un merecido triunfo con otra obra clásica.

La obra cuenta la historia de un leñador borracho y vago que maltrata a su mujer la cual decide vengarse de él contándoles a los criados de un rico hacendado que su marido es un excelente médico que hace milagros, pero que hay que pegarle una buena paliza para que confiese sus dotes.

Los autores de teatro como Fernández de Moratín (y como Molière), denunciaron las flaquezas de la sociedad de su tiempo con una intención moralizadora propia de la época pero conscientes de que la primera regla del teatro es gustar, para ello se basaron en la observación directa y situaron al personaje en situaciones contrarias a su naturaleza de forma que permitieran desvelar su ignorancia, mostrando los vicios y ridiculeces de sus contemporáneos, de los de Molière y de los de Moratín y yo me atrevería a decir que también de los nuestros, de los actuales, pero todo esto es válido si el resultado es bueno y cumple esa primera regla de “gustar”.

La obra introduce entre la primera y la segunda parte, un “entremés” de Lope de Rueda como si el director fuera incapaz de hacer un montaje que pudiera desarrollarse a lo largo de toda la función. La escenografía inexistente, el vestuario ramplón, el sonido desproporcionado y grandilocuente y las actuaciones de los actores pobres. No parecía que estuviésemos viendo una representación profesional sino mas bien una función montada por los alumnos de un Instituto o por una Asociación de Vecinos.

Al final de la función unos tibios aplausos de cortesía despidieron a los intérpretes de esta compañía que en su actuación del pasado año prometían dar mucho mas de sí de lo que este año nos han dado, pero así es el teatro, la función debe continuar.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios