Corpus christi La procesión con Jesús Sacramentado

La fiesta de la Eucaristía por las calles de El Puerto

  • El párroco de la Prioral invitó a todos los asistentes a la misa previa a la procesión a trasladar este sacramento al "día a día"

"Celebremos la presencia real de Jesucristo entre nosotros". Con estas palabras, el párroco de la Iglesia Mayor Prioral, Diego Valle Serrano, iniciaba la homilía de la eucaristía previa a la procesión del Corpus Christi. En ella invitaba a los presentes no sólo a participar en la eucaristía sino a trasladarla a todos los ámbitos de la vida. "Que el amor a Jesucristo se nos note en la calle, en el día a día", añadía. Estas palabras precedían a la procesión con Jesús Sacramentado por las calles del centro de la ciudad, un cortejo que inició su recorrido pasadas las ocho menos cuarto de la tarde y que al cierre de esta edición se encaminaba por la plaza Juan Gavala buscando recogerse.

Tras la banda de cornetas y tambores del Santísimo Cristo del Amor (que reaparecía tras su ausencia en la pasada Semana Santa), el cortejo lo abría un hermano de los Afligidos (hermandad que organiza la procesión) haciendo sonar el címbalo real, que anuncia la llegada de Jesús Sacramentado, una figura que también forma parte de su salida procesional del Lunes Santo. Y tras él, como es habitual, los centenares de niños que este año han recibido su primera comunión en las distintas parroquias de la ciudad.

Mientras tanto, en la representación de las hermandades había una novedad. La Flagelación, dado que es sacramental desde el pasado mes de marzo, ha dejado de estar presente entre las representaciones de las corporaciones (su puesto hasta ahora estaba entre el Dolor y Cerillitos). Así, ayer su junta de gobierno, portando su estandarte corporativo, se ubicó muy cercana al paso con la Custodia, concretamente delante del cuerpo de hermanos de los Afligidos que portan cirios de color rojo y del estandarte sacramental que tiene la corporación radicada en la capilla del antiguo hospital. Mientras, la hermandad del Rocío no llevó su Simpecado, tal y como acostumbra, sino su nuevo estandarte corporativo que estrenó con motivo del cincuentenario de su refundación. El cortejo también estaba conformado por miembros de la Adoración Nocturna, por una docena de mujeres vestidas con mantilla de color blanco y por los párrocos y por representantes de algunas de las congregaciones religiosas de la ciudad.

Como en años anteriores, la calle Palacios concentró el mayor número de altares. En ella lo instalaron el grupo joven de la hermandad del Nazareno (presidida por una imagen en cuadro de San Nicolás de Tolentino), la Flagelación (con un San Antonio), el Carmen (con un niño Jesús vestido con hábito carmelita) y el Dolor y Sacrificio (también con un niño Jesús y un sagrario) así como la asociación juvenil del Prendimiento y la asociación de Belenistas (con una imagen de la Virgen María vestida de pastora). Este último obtuvo el primer premio de balcones organizado por el Ayuntamiento. Mientras la parroquia de San Francisco, que se hizo con el primer premio de altares de este certamen, lo ubicó frente a la puerta de la sacristía de la Iglesia Mayor. Estaba presidido por una custodia y en un nivel inferior se colocó un cuadro de la Virgen de los Milagros y las imágenes de San Luis Gonzaga y San Luis de Anjou.

Por su parte, el Ayuntamiento ubicó su altar en la fachada de la bodega de Caballero en la plaza de España. Presidido por una réplica de la Virgen de los Milagros, a sus lados se podían ver también las imágenes de los copatronos de la ciudad, San Sebastián y San Francisco Javier. También un particular, el de Luna, 59, montó en su balcón un pequeño altar con detalles eucarísticos.

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