Adrián Ferreras. Pintor

"En mis cuadros la última pincelada la da el espectador"

  • El artista muestra algunas de sus obras en el centro cultural Alfonso X El Sabio

  • Las acuarelas, óleos y acrílicos se podrán visitar hasta el 16 de junio

Adrián Ferreras, junto a los cuadros expuestos en el centro cultural Alfonso X El Sabio. Adrián Ferreras, junto a los cuadros expuestos en el centro cultural Alfonso X El Sabio.

Adrián Ferreras, junto a los cuadros expuestos en el centro cultural Alfonso X El Sabio. / andrés mora

ángel León tiene un cuadro suyo. Incluso el rey emérito también. Hace seis años, cuando Juan Carlos de Borbón acudió a la corrida de toros que se celebró para conmemorar el Bicentenario de la Constitución de 1812, el pintor Adrián Ferreras entregó al entonces rey de España un cuadro donde se veía a cuatro toros imponentes, bravos, libres, corriendo a través del agua. "Aquello marcó un punto. Desde aquel día me encargaron muchos cuadros de toros en escenas similares", explica el pintor. "Es curioso porque los encargos venían tanto de monárquicos como de republicanos. Muchos de estos últimos me decían: ¿por qué el rey sí puede tener un cuadro así y yo no?", bromea el artista portuense.

No cabe duda de que Ferreras es uno de los mejores embajadores que tiene la ciudad a través de su pintura figurativa e impresionista, que en las distancias cortas se pierde y se diluye en cientos de trazos que encierran un sin fin de historias a la espera de ser descubiertas por el espectador. "Siempre me gusta dar juego en mis cuadros y por eso suelo poner elementos que inviten a seguir la historia más allá de lo que se ve", matiza Ferreras. "Una ventana o una puerta abierta, un espejo que refleje algo, una escalera o la figura de dos personajes, que desde lejos miran rezagados todo lo que ocurre, pueden permitir al espectador ver otra dimensión de la obra", explica al pie de algunas de las 51 obras que son expuestas en el centro cultural Alfonso X El Sabio y que podrán ser visitadas hasta el 16 de junio.

La dulzura de una madre mientras baña a su hijo en un baño de cinc en el patio, el calor de una noche de verano a las puertas de una casa de vecinos en plena calle, la calma y la tranquilidad del mar temprano o el descanso y alivio de comer una sandía a la sombra de una higuera en verano son algunas de las sensaciones que Adrián pretende transmitir en cada uno de sus cuadros. "Indiscutiblemente la luz es muy importante, pero también lo es el ambiente de la obra. Conseguir que las sensaciones lleguen a la persona", matiza. "Hay gente que intenta conseguir que la imagen salga del cuadro. Yo prefiero que el espectador se pierda en ellos".

Las pinceladas de Ferreras encierran algo más que técnica y color. Son testimonio, leyenda, crónica y voz viva de nuestra ciudad, a la misma vez que relato e historia donde el protagonista es el propio espectador. "Yo quiero que la gente disfrute porque en cierta manera se siente partícipe de la obra. Algún que otro personaje de los que aparece aquí tienen historia propia, pero guárdame el secreto".

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