El Ayuntamiento y la Fundación Enrique Ochoa firman un protocolo para devolver el legado del artista a El Puerto
Se plantea crear un Centro Expositivo Permanente en el futuro Hospital San Juan de Dios
"El abandono del monumento a Muñoz Seca en El Puerto da para escribir una de sus obras"
El Hospitalito ha acogido este viernes la firma de un protocolo de colaboración entre el Ayuntamiento y la Fundación Enrique Ochoa, presidida por el nieto del pintor, José Estévez Rodríguez y dirigida por María Luisa Téllez.
Este acuerdo permitirá trabajar de manera conjunta para traer de nuevo el legado del artista a su ciudad natal y poner en valor la obra de uno de los grandes pintores del siglo XX.
Este protocolo de colaboración marca el inicio del regreso de la obra de Enrique Ochoa a su tierra. El alcalde, Germán Beardo, ha anunciado que, una vez concluyan las obras de rehabilitación, el Hospital San Juan de Dios albergará de forma permanente un espacio expositivo dedicado al artista. La Fundación será, además, la primera entidad en contar con un espacio cedido en el edificio tras su recuperación, dando así el primer paso para dotar de contenido y vida a este emblemático inmueble, dinamizar su uso y reforzar la oferta cultural de la ciudad.
El alcalde destacó que este proyecto permitirá a la ciudad recuperar un patrimonio artístico único, poner en valor la figura de un portuense ilustre y reforzar el atractivo cultural de El Puerto, reafirmando su compromiso con la cultura y la historia local. “El objetivo es que El Puerto pueda volver a disfrutar de su obra, acercándola a vecinos y visitantes, dándole la visibilidad que merece en su tierra, pues su extenso legado forma parte de la Historia del Arte Contemporáneo y por supuesto de nuestra ciudad”, ha afirmado el alcalde.
Por su parte, José Estévez ha explicado que el documento refleja las ganas y la ilusión de impulsar este proyecto cultural en El Puerto, una ciudad referente en la cultura universal y en la historia de España. Además, destacó que esta colaboración permitirá poner en valor la obra de este pintor oriundo de la localidad, vinculado siempre a la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia y al Museo Municipal. Estévez agradeció especialmente a Germán Beardo y a todo el equipo de Cultura y del Museo su apoyo para hacerlo realidad.
Como primer paso, ha anunciado una exposición de Ochoa en el Monasterio de la Victoria este verano y que, en 2027, el cartel de la Feria estará ilustrado con una obra del artista. El alcalde ha subrayado que este acuerdo se suma al nuevo impulso de la Fundación Rafael Alberti y a la reapertura de la Fundación Pedro Muñoz Seca, reforzando así la puesta en valor del patrimonio cultural y artístico de la ciudad.
Beardo ha agradecido públicamente la labor del teniente de alcalde de Cultura, Enrique Iglesias, así como la de los técnicos municipales que han trabajado durante años de la mano de la Fundación para devolver a los portuenses el legado de un artista que llevó siempre la bandera de la ciudad con orgullo y honra.
Enrique Ochoa, el pintor de la música
Enrique Estévez Ochoa (El Puerto de Santa María, 1891–Palma de Mallorca, 1978) fue un artista polifacético y humanista, considerado una de las figuras más singulares del panorama artístico español del siglo XX. Autor de más de 2.000 ilustraciones para las principales revistas de la primera mitad del siglo pasado, ilustró novelas cortas y obras literarias de primer nivel, entre ellas las Obras Completas de Rubén Darío.
Su trayectoria artística refleja una vida intensa y una evolución constante. Desde el simbolismo desarrollado durante su etapa en la Cartuja de Valldemossa con sus “Imágenes internas”, hasta la maestría técnica alcanzada en el retrato, Ochoa demostró siempre una profunda inquietud creativa.
Pese a su sólida formación académica clásica, fue uno de los pintores vinculados a las vanguardias del siglo XX. En la década de los años treinta se adelantó a su tiempo como precursor del gestualismo y la abstracción a través de su concepto de “plástica musical”, integrando pintura y ritmo en una propuesta innovadora.
Contemporáneo y amigo de figuras como Pablo Picasso, Federico García Lorca, Rafael Alberti o Andrés Segovia, Ochoa dominó múltiples técnicas y recursos artísticos: ilustración, retrato al óleo, pastel y acuarela. Su obra constituye un auténtico alegato a la modernidad por su permanente búsqueda de innovación.
Dirigió el Museo Menestralía de Campanet (Mallorca), fue nombrado Hijo Predilecto de su ciudad natal, El Puerto de Santa María (Cádiz), y ejerció como vicepresidente de la Real Academia de San Sebastián de Palma de Mallorca. Fue también miembro de la Real Academia de San Telmo de Málaga y de la Real Academia de Santa Isabel de Hungría de Sevilla.
Entre sus reconocimientos destacan la Medalla Nacional de Pintura, el Premio de la Bienal de Venecia (1936), el Premio Extraordinario Princesa Sofía (1969) y la distinción como Académico de la Lutèce de París, siendo condecorado con la Medalla de las Artes y las Ciencias francesas.
Enrique Ochoa falleció en Palma de Mallorca en 1978. Sus restos fueron trasladados a su ciudad natal, El Puerto de Santa María, donde una calle lleva su nombre en reconocimiento a su legado.
Su obra representa un retorno contemporáneo al espíritu renacentista, ya que su creatividad trascendió el lienzo: destacó en la ilustración —donde fue un auténtico maestro—, la publicidad, la música, la tertulia y la poesía. Su profunda espiritualidad, su fuerte personalidad y su capacidad de adaptación a cada época lo convierten en un artista camaleónico, difícil de encasillar en una única corriente estética.
Temas relacionados
No hay comentarios