El Puerto

Los artesanos de los puestos de Valdelagrana exigen su traslado en 2016 al paseo marítimo

  • Aseguran que los ilegales que se instalan en el trazado venden mucho más que los autorizados

Los vendedores ambulantes que desde hace algunos años se vienen ubicando en un recinto acotado para ello en Valdelagrana, en concreto en la calle de la Luz, han expresado públicamente sus quejas ante lo consideran el trato discriminatorio que sufren con esta ubicación, ya que mientras que Valdelagrana ha recibido este verano la visita de numerosos turistas, la mayoría de ellos centran su presencia en la zona del paseo marítimo, la más cercana a la playa y a los establecimientos hosteleros, mientras que la zona de casetas de artesanía está bastante escondida, en una de las bolsas de aparcamiento ubicadas ya casi al final del trazado.

El portavoz de estos ambulantes, que tiene solicitada una cita con el alcalde, David de la Encina, para trasladarle su problema, lamenta que durante este verano quienes más han vendido sus mercancías han sido los vendedores ilegales que a sus anchas se han instalado a diario en el paseo marítimo sin ningún tipo de cortapisa, obteniendo unos beneficios que ya los quisieran para sí los que han pagado unas tasas para establecerse allí legalmente durante los meses de julio y agosto.

Este artesano asegura que llevan ya ocho años reclamando a los distintos equipos de gobierno una mejor ubicación para sus puestos, ya que como dice "en todas las ciudades costeras este tipo de artículos se venden en el paseo marítimo, que es donde más gente acude".

Con respecto a la venta ilegal, reconoce este vendedor que este verano se han realizado un par de intervenciones policiales, pero lamenta que no haya una presencia sistemática de la Policía Local para evitar que a diario estas personas se instalen con sus mercancías en pleno paseo.

El mercadillo artesano de Valdelagrana lleva funcionando ya ocho años pero sus integrantes no están contentos y piden al equipo de gobierno un cambio de ubicación a una zona más transitada, ya que aseguran que de otro modo el año próximo optarán por no instalarse, y eso a pesar de la inversión que ya han realizado en la compra de las casetas.

Cada verano estos vendedores invierten una media de 1.500 euros entre el pago de tasas, adecuación de las casetas, seguridad e instalación eléctrica, mientras que por otro lado ven cómo los beneficios no llegan a sus comercios y se quedan en la venta ilegal del paseo marítimo.

Este portavoz de los artesanos incluso denuncia que quienes manejan los hilos de la venta ilegal están tan organizados que hasta alquilan pisos durante todo el verano en el paseo marítimo para ejercer la actividad a pleno rendimiento, dada la impunidad de la que disfrutan.

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