Flamenco

Las academias vuelven a taconear fuerte

  • Aunque aseguran que nunca se fueron, las academias de flamenco viven hoy una de sus mejores épocas; y amenazan con quedarse

De Izda. a Dcha y de abajo hacía arriba: Lourdes Borrego, Víctor Raposo, Araceli Arias y Jessica Hevilla. De Izda. a Dcha y de abajo hacía arriba: Lourdes Borrego, Víctor Raposo, Araceli Arias y Jessica Hevilla.

De Izda. a Dcha y de abajo hacía arriba: Lourdes Borrego, Víctor Raposo, Araceli Arias y Jessica Hevilla. / Fernández Hortelano

Siete son los días de la semana y las notas de la escala musical. Siete son también los mares y las maravillas del mundo. Las religiones están plagadas de referencia a este número:siete son los pecados capitales, los sacramentos, los dones del Espíritu Santo. También el mundo se creó en siete días, siete son los arcángeles y siete son los cielos del Islam. Siete fueron las plagas que Dios mandó a Egipto y siete fueron las vueltas que los israelitas dieron alrededor de Jericó en el séptimo día fuera de sus murallas. Y, por si fuera poco, esta cifra también abunda en la literatura y en la ficción: Blancanieves y los siete enanitos, las siete esferas del Dragón en el mundo Dragon Ball, los siete pedazos en los que se dividía el alma de Quien no debe ser nombrado... Y siete son las academias que en El Puerto están consiguiendo devolver al flamenco el lugar y la consideración que siempre le han correspondido ¿A alguien le quedan dudas de que este número representa la perfección?

“La unión hace la fuerza”, explica Jessica Hevilla, una de las tres profesoras que actualmente dirige la escuela Milongas. Con ella también coinciden sus otras dos compañeras, Lourdes Borrego y Carmen López, así como el resto de compañeros de profesión: Araceli Arias, Víctor Raposo, Carmen Morales, José Leiva, Jaime Cala y Silvia Belenguer. A día de hoy, ellos han conseguido algo muy importante: devolverle al flamenco el lugar que siempre le había correspondido en El Puerto. Gracias a ellos, el flamenco ha revivido en la ciudad.

“El Puerto después de Jerez creo que es la ciudad donde más afición hay al flamenco”, explica Víctor Raposo, que fue alumno de La Puchi. Al igual que él, Jessica y Lourdes también fueron alumnas de Paco de El Puerto, otro de los grandes que revolucionó lo que había aquí. Eran los años 90, y los Concursos de las Academias de Baile vivían su esplendor: abundancia, galas todos los fines de semana, trajes, flores...Era el momento de la abundancia. Ahí el Ayuntamiento (que facilitaba el Cine Moderno) corría con todos los gastos necesarios para poner en marcha la maquinaria. Pero llegó la crisis, y a principios del 2006 la Concejalía de Fiestas cerró el grifo. Lo que siguió fueron años más complicados, donde había que luchar mucho más para conseguir lo mismo que antes. De ello pueden dar buena cuenta Carmen Morales y Araceli Arias. La situación remontaría finalmente a partir de 2015. Cuando se les pregunta por el tema, Araceli frunce el ceño extrañada. “Esto nunca ha desaparecido. La diferencia es que ahora se le está apoyando”, aclara. En esto último tiene mucho que ver Rocío Luque, antigua concejala de Fiestas, quien devolvió de nuevo el apoyo a este gremio. “No es lo mismo que lo hagamos nosotros por nuestra cuenta en la Caseta Municipal a que te dejen el teatro”.

Asimismo, otro de los motivos que indudablemente influyen en este resurgir, es el buen ambiente que se vive en el grupo. Todos ellos hacen piña. La conexión entre ellos se nota rápidamente durante la sesión de fotos que Diario de Cádiz organiza para esta noticia. Sobre el escenario del teatro municipal Pedro Muñoz Seca Víctor, Araceli, Jessica y Lorudes posan sin complejo ninguno entre risas y bromas. A la cita sólo han acudido ellos cuatro -ya que los demás no han podido por motivos profesionales- pero esta representación asegura que ese buen rollo también se mantiene cuando están los demás.

“Yo creo que lo mejor que hemos hecho ha sido eliminar el concurso y hacerlo certamen”, explica Víctor Raposo. “Antes había mucha rivalidad entre los niños, demasiada. Mucha polémica”. “Si a mi me hace falta algo voy a su camerino y se lo pido, una flor, lo que sea”, asegura Lourdes Borrego. “Sí claro, pero eso no quiere decir que no seamos competitivos”, le contesta Jessica. “Es una competencia sana, con uno mismo para siempre mejorar. A mí Paco de El Puerto siempre me dijo una: si te gusta como lo ha hecho tu compañero, apláudele. La gente se queda extrañada. ¿Y por qué no?”.

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