El Puerto

Vecinos y empresarios del casco histórico portuense se hacen oír

  • Las propuestas de los políticos no convencieron a un numeroso auditorio que se negó a quedarse callado

  • El debate de El Cortijo sacó a la luz el hartazgo ciudadano

El salón del Cortijo en el que se celebró el debate se quedó pequeño ante la gran afluencia de vecinos, comerciantes, hosteleros y profesionales. El salón del Cortijo en el que se celebró el debate se quedó pequeño ante la gran afluencia de vecinos, comerciantes, hosteleros y profesionales.

El salón del Cortijo en el que se celebró el debate se quedó pequeño ante la gran afluencia de vecinos, comerciantes, hosteleros y profesionales. / andrés mora

El debate celebrado anoche en la Bodega El Cortijo, organizado por la plataforma Revive El Puerto, no se desarrolló exactamente tal y como estaba planteado. La afluencia fue importantísima, quedándose cortas las 300 sillas que se habían dispuesto para el evento, teniendo que seguir de pie buena parte del público el desarrollo del acto.

La plataforma, de reciente creación y cuyo objetivo es recuperar el casco histórico de El Puerto, había planteado la cita como un debate en el que participaron representantes de todas las formaciones con presencia en el Ayuntamiento. Así, acudieron el alcalde, David de la Encina, por el PSOE; el portavoz del Partido Popular, Germán Beardo; el portavoz de Izquierda Unida y concejal de Economía, Antonio Fernández; la ex-edil de Levantemos El Puerto María José Marín; la portavoz de Ciudadanos, Silvia Gómez; y el concejal no adscrito Carlos Coronado.

El debate, planteado con tiempos muy cortos en los que se les pidió a los participantes que aportaran sus propuestas concretas para el centro, se desarrolló conforme a los minutos estipulados y cada uno de ellos, de manera más o menos concreta, fue realizando sus propuestas y consideraciones para la revitalización del casco histórico. El moderador, el periodista Pablo Heredia, fue dando paso a unos y a otros pidiéndoles que se ajustaran a los tiempos, y cada uno planteó su visión de la situación.

Cuando el turno de intervenciones llegó a su fin, la idea era levantar la sesión y emplazar al público a nuevos encuentros, pero de eso nada. Las numerosas personas que escucharon estóicamente las propuestas e intervenciones de los políticos no tenían ninguna intención de quedarse calladas. Y es que el debate, en teoría, no contemplaba intervenciones por parte del público, pero vaya si las hubo.

Fue una señora que se encontraba al fondo de la sala la que rompió el fuego y expresó su indignación porque no se abriera un turno de intervenciones por parte del público. "¿Para eso hemos venido?", se preguntaba incrédula, ante el azoramiento de los políticos presentes. Y ahí arrancó la retahíla de reproches y demandas por parte de pequeños comerciantes que echan en falta más atención en los detalles de cada día como una mejor limpieza, iluminación o seguridad, inversores que ven cómo la burocracia eterniza o directamente estanca sus proyectos o vecinos que demandan un mayor mimo por parte de los gobernantes a la hora de hacer que los portuenses elijan el centro para vivir. Salieron a relucir problemas cotidianos como el de los pedigüeños que atosigan a los clientes de los bares, las casas ocupadas como la de la calle Larga que deterioran la imagen del centro de la ciudad y la convivencia, la falta de cuidado del patrimonio histórico. Y como no, se pusieron ejemplos muy gráficos de las trabas que afrontan a a diario quienes se atreven a emprender alguna iniciativa en el centro, ya sea empresarial o la simple reforma de una casa.

Y es que si en algo fue enriquecedor el encuentro de anoche, fue precisamente para dejar meridianamente claro que la gente está harta. Los portuenses y quienes se han afincado en esta ciudad en busca de su futuro no se conforman con el vuelva usted mañana de los funcionarios, ni con la tibieza de los políticos. Anoche en El Cortijo las más de 300 personas que acudieron a la cita de la plataforma dejaron claro que las cosas tienen que cambiar para evitar que el centro se muera, y eso implica cambiar los métodos de trabajo, que a la vista está que no funcionan.

En cuanto a los planteamientos de los distintos portavoces, nada nuevo bajo el sol. Carlos Coronado pidió un cambio de mentalidad para sobreponerse al pesimismo y remar políticos y ciudadanos en la misma dirección, Ciudadanos echó en falta una mayor flexibilidad de la administración, Levantemos apostó por una ciudad más amable para residentes y turistas, Izquierda Unida situó el plan estratégico y el Peprichye como herramientas fundamentales para recuperar el centro, el PSOE aludió a los 20 años de degradación que arrastra el casco histórico y apostó por el Peprichye y el plan de vivienda que se está elaborando para reactivar el centro y el Partido Popular situó también al Plan Especial del Centro, a la Edusi y a Suvipuerto como herramientas básicas para revertir la situación.

Ninguno de ellos, sin embargo, despertó el entusiasmo de los asistentes, que estaban más interesados en que los políticos les escuchara a ellos. Si algo bueno salió de la cita de ayer, sin duda fue esa necesidad de cambiar las cosas que quedó patente, ese interés de los portuenses, tanto tiempo indolentes, de decir que esto hay que solucionarlo. Y en esas estamos.

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