Festival de teatro/Gag Movie ¡Silencio!, se rueda

  • Yllana ofreció su comedia 'Gag Movie' en el patio de San Luis Gonzaga

Una imagen de la obra representada por Yllana en el patio de San Luis.

Una imagen de la obra representada por Yllana en el patio de San Luis. / J.Almendros

Acabamos de asistir en el Festival de Teatro de Comedias, en el patio porticado de San Luis Gonzaga, en El Puerto de Santa María, a la representación ofrecida por Yllana. Esta compañía es un clásico del festival. Todos los años nos ofrecen una nueva obra que generalmente suele ser muy bien recibida por el público y no es de extrañar porque llevan 30 años haciendo buen teatro de humor y conectando con el público y también, todo hay que decirlo, aprovechando lo que saben que el público espera.

Gag Movie es la historia de cuatro personajes que se entregan a un divertido viaje con los espectadores, recorriendo momentos gloriosos del cine con humor e ingenio, mostrándonos cómo se hacen las películas, cómo se viven y disfrutan esos momentos, mostrándonos las pequeñas miserias de ese mundo: la diva con aires de estrella, el ego del endiosado director, la falta de inspiración del guionista o el entusiasmo de los fans…

El comienzo es sorprendente y mágico a pesar de la economía de medios empleados. Una enorme pantalla de cine y unas luces que se van encendiendo al ritmo de una música estridente y de pronto varios actores aparecen en la pantalla y de un salto, como el actor de La Rosa Púrpura del Cairo que sale de la pantalla para hablar con su fan Mia Farrow, saltan a escena ¡del cine al teatro!...... ¡Y comienza la función!.

Lo que nos ofrecen está repartido en varios cuadros. En uno, la actriz que rueda una película tiene que repetir una y otra vez una toma en la que se come un polvorón. Susana Cortés lleva acabo una estupenda actuación muy divertida. En otro cuadro nos reímos con Rubén Hernández en su papel de actor presumido y presuntuoso, acosado por una fan. En el siguiente es César Maroto, director de efectos de sonido, el encargado de colocar una sonrisa en nuestros rostros y finalmente el último cuadro está dedicado a escenas por todos recordadas, de películas famosas.

Decía antes que aprovechan lo que saben que el público espera porque hay escenas en las que no faltan intenciones satíricas sobre la actualidad o denuncias valientes que pillan desprevenido al público, pero el objetivo último siempre es sorprender, conseguir provocar la risa o la sonrisa, por inesperado o absurdo.

Si algo caracteriza a las obras de esta compañía es la falta de pedantería, su tono popular, un tono que lo convierte en clásico y que nos hace recordar a los grandes cómicos de los inicios del cine. Ponen en solfa todas las debilidades humanas y las reflejan en los personajes, pero sin acritud. La estupidez, la pedantería, la presunción, el engreimiento y sobre todo la estupidez.

El espectáculo está bien montado y consigue avanzar a un ritmo vertiginoso mostrándonos el trabajo de la compañía y de la complicidad de los actores con el público y esto es mas efectivo y directo que complicados y modernos efectos de sonido, luz y atrezzo, aunque los empleados son, sin duda, muy correctos.

Estupenda noche de teatro la vivida este viernes en el patio de San Luis Gonzaga por todos los asistentes a la función que disfrutamos de una representación sencilla y divertida, propicia para invitar a la charla y a provocar los comentarios de los espectadores.

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