Tradición y artesanía

Una ginebra con alma “auténtica”

  • Una destilería de El Puerto es la única de la provincia que trabaja de manera totalmente artesanal

  • Su último cliente, ‘Gipsy 1927’, es una ginebra con una gran historia por contar

Eduardo Lacave, director general de ‘Gipsy 1927’, posando en la destilería. Eduardo Lacave, director general de ‘Gipsy 1927’, posando en la destilería.

Eduardo Lacave, director general de ‘Gipsy 1927’, posando en la destilería. / Fito Carreto

Una joya en pleno centro de El Puerto. Tampoco hace falta mucho más para describirla. Un auténtico tesoro que guarda siglos de historia entre sus paredes, como por ejemplo una par de botellas de La Sota de Bastos, el mítico anís que se elaboraba allí mismo y que hoy en día - fuera ya del mercado- es tan sólo un recuerdo en la mente de algunos. 

Poco más se puede decir de la de destilería Pico. Y mejor no decir nada más, porque lo que sí que merece la pena es una visita a sus instalaciones que hoy, tras dos siglos en funcionamiento (fue fundada en 1824 por Manuel Pico), continúan trabajando a pleno rendimiento, convirtiéndose en la única destilería artesanal de la provincia de Cádiz.

En la actualidad la destilería elabora más de 20 productos para distintas marcas

En definitiva un motivo más por el que estar orgullosos. Un motivo más por el que los portuenses pueden sacar pecho ya que numerosas marcas con productos premium acuden a estas destilerías para elaborar sus bebidas. En la actualidad, los alambiques de Pico elaboran más de 20 productos que recorren todo el mundo.

“Nuestro secreto está en que elaboramos igual que hace 200 años. Todo natural y artesanal”, explican desde la dirección. “Nosotros lo resumimos como ANA: artesanal, natural y auténtico. Lo que nos diferencia es que todo esto es de verdad. Hay mucho cartón piedra en el mundo del destilado”. 

Mientras que otras destilerías tienden a procesos industriales, aquí el punto fuerte se basa en mantener la tradición: por un lado, la maceración en damajuanas de cristal (donde los botánicos permanecen un mes y medio); por otro, la elaboración artesanal, con alambiques del siglo pasado y destilando al baño maría. 

“La maceración la seguimos haciendo en damajuanas de cristal. Es mejor porque el cristal es aséptico, pero principalmente son mejores porque se ve lo que ocurre. Si hacemos eso en bidones grandes nunca se sabría lo que está saliendo. De esta manera se puede controlar que en cada damajuana se echan los mismos litros de agua, los mismos kilos de naranja”, explican. “Lo esencial es que haya buenos ingredientes. Pero también es muy importante saber cocinarlos. Si no, te los cargas. Aquí se sigue usando la destilación al baño maría. Esto supone que sea más suave -nunca alcanzan los 100 º-, pero también es un proceso más largo, más lento y más costoso”.

Imagen de las damajuanas que son utilizadas para la maceración. Imagen de las damajuanas que son utilizadas para la maceración.

Imagen de las damajuanas que son utilizadas para la maceración. / Fito Carreto

Ahora, esta destilería se embarca en una nueva aventura con la elaboración de Gipsy 1927, una nueva ginebra portuense. “Cuando pensamos en este proyecto lo primero que hicimos es buscar dónde la podíamos elaborar”, explica Eduardo Lacave, director general de la marca. “Teníamos claro que tenía que ser la mejor destilería posible para que el producto tuviera una buena calidad, donde también se valorara la tradición y la elaboración artesanal. Sin duda, la mejor destilería posible era esta”.

Cuando Eduardo habla, parece como si estuviese formando un puzzle. Como si la historia de la destilería y de la ginebra fueran piezas que ensamblan perfectamente entre sí. Ambas, tienen un historia detrás. En el caso de la destilería, sus 200 años de historia; en el caso de la ginebra, la historia del Gipsy, un barco de vela clásico que fue construido en Cádiz, en los astilleros de Echevarrieta y Larrinaga con retales del Juan Sebastián Elcano, que estuvo bajo las órdenes del general Mola y que fue barco espía durante la Guerra Civil.

“Somos un grupo de gente que navegamos en barcos clásicos. El nuestro, concretamente, es el Gipsy. Son barcos con mucha historia y mucha tradición que algunas veces, cuando pasan de generación en generación, se pierden porque son muy caros de mantener”, explica Eduardo. “Por este motivo se nos ocurrió que teníamos que sacar al mercado un producto comercial con el que aportemos beneficios a estos barcos a través de la Fundación de Vela Clásica de España, que ha sido también creada para este proyecto y que será la encargada de que repartir los beneficios”. 

Imagen de una botella de 'Gipsy 1927'. Imagen de una botella de 'Gipsy 1927'.

Imagen de una botella de 'Gipsy 1927'. / Fito Carreto

En un principio, el único producto que están desarrollando es la ginebra (“porque era una bebida que consumían mucho los navegantes”), pero desde este grupo -formado actualmente por más de 100 socios- no descartan la idea de comercializar otras bebidas. Por el momento Gipsy está teniendo muy buena acogida y las ventas se extienden casi a la mitad de la Península porque detrás de la marca hay una buena historia que contar. “Nuestra objetivo es conservar lo auténtico, pero no sólo en los barcos. Nuestra preocupación es que no se pierda lo clásico, como esta destilería. Esto siempre será un valor añadido con el que contar.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios