Festival de teatro de Comedias de El Puerto

Cuando Fedra y Medea fueron gaditanas

  • 'El viento es salvaje' abrió en la noche del viernes el festival portuense en el teatro Pedro Muñoz Seca

Una imagen de la representación de la obra en el teatro municipal Pedro Muñoz Seca.

Una imagen de la representación de la obra en el teatro municipal Pedro Muñoz Seca. / J.A.

En la noche del viernes se inauguró en el teatro municipal Pedro Muñoz Seca el  XXX Festival de Comedias de El Puerto, que por segunda vez desde su creación abandonó el espacio en el que año tras año se venía celebrando, el patio del colegio San Luis, para trasladarse al  teatro municipal donde este año veremos todas las obras del programa.

Los aficionados portuenses volvieron a llenar las butacas obligando a  colgar el cartel de 'No hay billetes', que a buen seguro volverá a colgarse en las próximas representaciones que tendrán lugar los dos próximos fines de semana de este mes de agosto.

Dos amigas,  casi hermanas, unidas desde la infancia por un amor sin fisuras, lo comparten todo salvo una sola cosa que ensombrece  su amistad.  Mientras que una es confiada, mimada por la vida y feliz, la otra se siente desgraciada. 

Se trata de una recreación libre de dos de los personajes femeninos más apasionantes de la historia de la cultura clásica universal, Fedra y Medea, pero situadas por Las Niñas de Cádiz en nuestra tierra, en el  Sur, en Cádiz, en la cuna del Carnaval, de los coros y las comparsas, donde todo se convierte en una chirigota y donde resulta difícil imaginarse  una tragedia.  Se cantan coplillas con las palmas gaditanas, se canta copla andaluza, se tocan pitos y suenan notas taurinas y de Semana Santa, todo junto al coro de las tragedias griegas, como algo natural que no chirría, que no molesta.

Es una reflexión sobre la suerte, los celos, la culpa, las pasiones y los amores prohibidos y contra natura.

Se huele, se siente, se intuye la tragicomedia fenicia, griega o romana, pero se intuye, se siente y se huele a Cádiz.

Sin decorado, sin vestuario, solo ellas y la luz y el sonido en la caja negra del escenario, se bastan para hacer creíble lo que vemos.

Buen comienzo para el festival que gustó al público, que premió con una gran y larga ovación el trabajo de estas niñas de Cádiz.

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