Caretas, pelucas y papelillos para disfrutar de la fiesta

Los establecimientos se aprovisionan de complementos para la ocasión

M. Mir / El Puerto

13 de marzo 2011 - 01:00

El Carnaval es una fiesta para disfrutar a todas las edades pero lo cierto es que los más jóvenes viven con especial intensidad. Durante este fin de semana numerosos pequeños pasean por las calles de la ciudad ataviados con todo tipo de disfraces, eso sí, siempre acompañados de sus padres, que en la mayoría de los casos prefieren dejar los ropajes carnavalescos para sus hijos.

A diferencia del Carnaval de la capital, el de El Puerto parece ser una fiesta en la que los adultos no suelen disfrazarse, a excepción de agrupaciones y charangas. Aunque es frecuente que durante la noche del sábado las pandillas de adolescentes adquieran algún que otro tipo para salir a divertirse y disfrutar del momento.

Para ello, las tiendas de la ciudad se aprovisionan estos días de los más curiosos disfraces y complementos. Los precios son muy variados y en los establecimientos pueden encontrarse tipos desde los cinco o siete euros en los disfraces más sencillos, y hasta incluso de 30 euros para quien busque algo más elaborado. Los disfraces infantiles suelen ser algo más baratos que los de los adultos. Pelucas, pinturas, narices de payaso o colmillos, todo vale para salir a la calle durante estos días. A pesar de ello, no son muchas las tiendas a las que pueden acudir los portuenses para realizar sus compras de Carnaval. Algunos de los negocios habituales no traen absolutamente nada para la ocasión porque quizás sus propietarios no vean rentabilidad en estos productos. Por ello, dichos establecimientos dejan paso a las tiendas regentadas por chinos, que se han adaptado bastante bien a la fiesta y en las que el abanico de objetos de Carnaval es muy amplio.

Pero desde hace años la tienda de productos de Carnaval por excelencia en la ciudad es sin duda la conocida ferretería La Plaza. En su local, situado actualmente en la calle Vicario, el cliente puede encontrar un sin fin de disfraces y complementos de todos los precios y para todas las edades. La entrada de la tienda, ocupada por elementos de ferretería, abre paso a un pasillo en el que no falta ni un sólo detalle. Además, el gran surtido de Carnaval viene acompañado del excelente trato que el visitante recibe de los propietarios, que no dudan en atender y asesorar a todo el que lo necesita. "Estos días la mayoría de los disfraces que vendemos son para los niños, porque los adultos ya vinieron a comprarlos para ir al carnaval de Cádiz", explica una de las propietarias de la ferretería. Quien también asegura que el hecho de que los chinos vendan los disfraces a precio de costo ha perjudicado las ventas notablemente.

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