Larga Cambiada

Callejero

Buena se ha liado con la propuesta hecha pública hace poco más de una semana por la presidenta de la Comisión de Memoria Democrática, la concejala de Izquierda Unida Matilde Roselló, anunciando los cambios de nombres de varias calles y barriadas en cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica. Toda esta polémica lo que deja claro es que el de la Memoria Histórica es un asunto aún muy sensible en una ciudad como El Puerto.

La espita que ha desatado la indignación de una buena parte de los portuenses ha sido incluir en ese listado nombres como los de Javier Merello, Juan Melgarejo y el Conde Osborne, si bien hay que aclarar que en el caso de estos dos últimos la propuesta del cambio de nombre corresponde a sendas barriadas, al menos según la nota de prensa remitida por la presidenta de la Comisión.

El teléfono del alcalde ha debido de echar humo estos días, con llamadas de muchos ciudadanos que conocieron a estos ex-regidores municipales o bien de sus familiares, incluyendo las quejas públicas de todo un presidente del grupo Osborne y del propio Tomás Osborne, que ostenta el título de conde en la actualidad. ¿Con qué cara puede ir ahora el Ayuntamiento a pedir colaboración a esta empresa para que participe en cualquier iniciativa?

Eso de quitar las calles a personas cuyo recuerdo en la ciudad en la que vivieron y por la que trabajaron sigue presente es algo muy delicado, por mucho que fueran alcaldes durante el franquismo. Nadie se ha quejado por la retirada de la calle al almirante Carrero Blanco, ni siquiera por la propuesta desaparición del callejero de los barcos que participaron en la Guerra Civil (otro asunto sería ver la oportunidad de quitar los nombres de cinco los marineros que murieron ahogados a bordo del Crucero Baleares, también víctimas ellos de una guerra fratricida).

Nada que objetar tampoco a la dedicatoria de nuevas calles a personajes tan injustamente olvidados como María Teresa León, la compañera de Rafael Alberti, aunque algunas de las nuevas propuestas se incluyen con calzador y sin ningún vínculo que justifique su relación con la ciudad. Queda por saber, para ver el fin de este culebrón, si finalmente este asunto terminará por dinamitar el pacto entre PSOE e IU, tras las últimas desavenencias aireadas ayer.

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