El Puerto

Aranjuez rinde homenaje a Enrique Ochoa con una exposición

  • La muestra va a compañada de la edición de un libro-catálogo en el que se recogen diversos ensayos sobre la vida y la obra del pintor portuense

El Espacio para el Arte de Caja Madrid en la localidad madrileña de Aranjuez expone estos días un conjunto de obras del pintor portuense Enrique Ochoa (1891-1978). La muestra, que se inauguraba este pasado viernes y que estará abierta durante un mes, recoge 63 obras de todas sus etapas artísticas, y entre las que se encuentran 21 ilustraciones cedidas por la revista Blanco y Negro. Desde sus retratos de mujeres melancólicas, pasando por imágenes religiosas, hasta obras de su conocido estilo denominado 'plástica musical', en la que trataba de traducir piezas musicales a la pintura, se pueden observar en la exposición que ofrece Caja Madrid.

La muestra va a acompañada de la edición de un libro catálogo, titulado Enrique Ochoa, el pintor de la música, en el que varios autores aportan diferentes visiones sobre la vida y obra de Enrique Estévez Ochoa (su verdadero nombre). Entre los ensayos publicados en este volumen de 140 páginas se encuentra un artículo denominado Ochoa y la ilustración gráfica, que como apunta su propio autor, Francisco Arniz, pretende poner de relieve esta desconocida faceta del artista. No en vano, esta publicación es la primera que ofrece el estudio del trabajo de Ochoa como ilustrador, tanto en revistas (Blanco y Negro o La Esfera entre otras) como en libros (de autores rusos, Blasco Ibáñez o incluso las obras completas de Rubén Darío entre otros muchos).

Además de Francisco Arniz, biógrafo del artista, en el libro participan otros autores como Juan Manuel Bonet, con el estudio sobre la relación entre el arte de Ochoa y la novela; José Bauzá y Pizá, -que participa con el artículo Enrique Ochoa, un pintor con historia; Felio J. Bauzá, con un texto sobre la 'alquimia' en la obra del pintor, y una introducción de José Francisco Estévez.

Enrique Ochoa, nacido en El Puerto y enterrado en la misma localidad a petición suya, fue nombrado hijo predilecto de la ciudad en 1967. Además, el pintor portuense recibió el homenaje del municipio al rotularse una de sus calles, junto al colegio Luisa de Marillac, con su nombre.

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