'El Almendro', en la Velada de la peña El Chumi

Crítica de Flamenco

Al toque estuvo el guitarrista 'El niño Manuel', de Sanlúcar

'El Almendro', en la Velada de la peña El Chumi, junto al Niño Manuel.
'El Almendro', en la Velada de la peña El Chumi, junto al Niño Manuel. / Alfonso Delgado
Alfonso Delgado

09 de noviembre 2022 - 13:04

El sábado 5 de noviembre se pudo disfrutar de la velada de flamenco en la peña El Chumi, que contó con la voz de un magnífico cantaor jerezano que lleva cosechados numerosos e importantes premios en su carrera artística como la Silla de Oro, El Cante de las Minas, la Petenera, y más recientemente el I Portón del cante en la categoría de adultos de la peña El Chumi. Se trata de Alberto Sánchez, 'El Almendro', un cantaor jerezano posee una voz y un arte que le han llevado a compartir cartel con otros artistas consagrados como Fosforito, Miguel Poveda, Rancapino o José Mercé y un largo etcétera. El cantaor estuvo acompañado al toque por otro gran artista ya asiduo de la peña, Niño Manuel.

Tras salir al escenario, el niño Manuel toca por Alegrías, suena en la voz el tiriti tan,tan,tan, del Espeleta, el juguetillo de introducción, que de un olvido de interpretación se hiciera característico del cante.

Sube la voz por alto, la guitarra en modo flamenco, la voz del cantaor laína (voz limpia y aguda y fina, bonita de escuchar al palo o estilo del cante genuino gaditano), se mete por los medios intercalando los bajos y altos del cante, subiendo en los remates del cante, altos poco a poco, con poderío de los tercios del cante, dominando el cante por Caí, terminando con el típico trabalenguas, (de los tiribundis).

Soleá. El Almendro jalea el toque del Niño Manuel, toque clásico y del bien hacer del característico toque de sanluqueño, que maestros como Manolo Sanlúcar dejará para la prosperidad, con ese dominio de las seis cuerdas, suena de la garganta, lere, lerele, afinando la voz, comienza el cante por los medios hacia los altos de interpretación.

Cantaor serio, natural, con dominio haciendo el cante suyo, los jipíos del cante, remata por alto en compás más ligero, rematando el cante. Soleá, estilo del flamenco considerado centro neurálgico del arte jondo con su particular amalgama de la estructura del compás (de un binario ternario alternándose).

Granaína con final abandolao de Paco Lucena. Templa con ya,ya, yayay,yay cante meloso, sigue por los arribas del cante, entra con sentimiento, juega con los monosílabos de los melismas, haciéndolo largos, el toque cambia a tañer y gira por el cante por abandolao, un cante poco interpretado, por su dificultad cantaora, que en esta velada se pudo escuchar.

Fandangos: vuelve a dedicar al respetuoso público. Con fandangos naturales en cuatro tercios, terminando por lo más valiente y a capela por el 'El niño de Gloria', terminando su primera parte con un público agradecido y entregado, que lo despide con palmas.

Ya en la segunda parte, tientos por tangos (Tientos, estilo de compás binario muy lento en origen a los tangos) poderío, un cantaor con fuerza, con sus comienzos altos, con dominio de juego de medios, altos y bajos, con los altos. El Niño Manuel con su guitarra acompaña con maestría cambiando y metiéndolo a los cantes y cambio por tangos, tradicionales, con un recorrido del saber del cante.

Seguiriya dedicada a su mujer y al torero El Lebrijano, que ni es torero ni es ná, pero estilo lo tiene, (de los palos más antiguos, conforma, junto a los tientos, tonás, soleares, la columna vertebral del cante). Plañidero y sombrío del dolor, penurias del sentimiento cantado. Dejo de tomar notas para escuchar y disfrutar silencio absoluto, el cante que se hace escuchar.

Zambra de Manolo Caracol, que le diera ese aire morisco más de leyenda que autenticidad, que aquel niño ganará el concurso de Granada de 1922 junto al viejo, Diego Bermúdez Cala, 'El Estenaza de Morón'.

Bulerías. Hace recuerdo a Juan Moneo 'El torta' y canta por él, compás genuino de Jerez y el cante de la plazuela. Esporádicamente se escuchan los nudillos de los aficionados al compás en las mesas. El Almendro y el Niño Manuel convencieron con el cante y el toque, un dúo indispensable para el disfrute y escuchar el cante flamenco en los templos del cante, las peñas flamenca, con su pureza. Escucho buen cante y buen toque, el Almendro a capela por bulerías, aplausos de entusiasmo, despidiéndose por fandangos.

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