Se llamaba copla
Ser o no Ser
Sí, se llamaba así. Y era la reina de los carnavales de Cádiz, la niña de los poetas y la que encandilaba a media España y parte de la otra media con su arte. Pero, a diferencia del género "pantojil", la nuestra se ha muerto. Cada día importa menos lo que se canta en el Gran Teatro Falla. Aquí todo vale. Los montajes tipo Hollywood están prevaleciendo desde hace años sobre lo que verdaderamente importa: lo que se canta. Disfraces perfectos y cada vez más originales, puestas en escena al estilo de George Lucas y poca copla, la verdad. Esto funciona y hay quien le tiene cogida la medida al tema. Un amigo mío las bautizó como "agrupaciones engatusadoras", capaces de meter por el ojo, como el dueño zorro de un restaurante, un plato chungo. Y así nos va. En un concurso donde cada día cuesta más que un pasodoble, cuplé, tango o parodia, pase a la historia de ese museo virtual en la mente del buen aficionado al que, dicho sea de paso, también están lobotomizando. No se puede cantar a siete agrupaciones en una función "Campeones, campeones". Desde hace unos años (bastantes ya) no me quedo con ninguna copla en mi mente, con nada, cuando años atrás recordaba hasta cosas tan distintas de nuestro estilo. Aunque no te gustara una agrupación, te quedabas con un pasodoble, con ese cuplé, con ese tango, con esa cuarteta de popurrí. Ahora solo te quedas con lo que llevan en el escenario. Es triste pero es así. A lo mejor es que me estoy haciendo mayor, pero no lo creo. Cádiz ha sido siempre diferente por su música y su letra. Y con este juego a lo mejor una agrupación no pasa de preselección, ni queda nada de su repertorio, pero gana el Óscar a los Mejores Efectos Especiales. Qué pena.
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