La madre que los parió

No hay autor de largo recorrido que no haya dedicado alguna vez un pasodoble a su madre. Algunas de esas letras han quedado para la historia.

La comparsa El Creador, el pasado 2016.
La comparsa El Creador, el pasado 2016.
J.m. Sánchez Reyes

Cádiz, 28 de enero 2017 - 02:07

A esas madres a las que aluden sus hijos en sus coplas le debe mucho el Carnaval. Ni más ni menos que haber alumbrado a grandísimos creadores que tanto nos han emocionado a lo largo de décadas. Y no es un tópico decir que de algo servirían las nanas por tanguillos que esas madres les cantaron asomadas a la cuna. Los copleros de la fiesta gaditana siempre han tenido una especial sensibilidad en en letras dedicadas a sus madres. El primer referente, o al menos el más conocido, es el pasodoble que el maestro Enrique Villegas escribió para su comparsa 'El oro de Andalucía' en 1964. Ahí, el autor plasma el sentimiento de un huérfano como él, que en su Ayamonte natal perdió a su madre con apenas ocho años, quedando al cuidado, al igual que sus hermanos, de su abuela materna. La copla en cuestión, de obligado cumplimiento en cualquier barbacoa de picaos del Carnaval, se refiere al Día de la Madre.

Lógicamente muchas han sido las letras a las madres en la historia del Carnaval, aunque en estas páginas solo podamos reproducir algunas de las más representativas, muchas de ellas cantadas en los últimos años, como es el caso de las que en 2016 compusieron tanto Jesús Bienvenido para 'La comunidad' como Tino Tovar para 'El creador'.

Otro de los pasodobles para el recuerdo es el que Martín, recreando aquella infancia en la calle San Vicente, hizo para 'Agua clara' en el Carnaval del 83. Aludiendo también a los paisajes de la infancia perdida, el portuense José Luis Arniz contaba a su madre en 'Los galanes' como estaban derribando "la casita grande" donde ella vivía.

Ya en 1991 Joaquín Quiñones en 'Anónimo gaditano' ofrecía un enfoque sobre la dualidad madre-abuela y su impagable criando entonces a su hija. El mismo autor cantó a la madre en 'La pensadora gaditana' (2009). Seis años más tarde, Antonio Martínez Ares dejaba en 'El vapor' uno de sus pasodobles más emblemáticos. En el mismo se hacía mayor, se iba de la casa materna para emprender otra vida, volaba del nido. "Antes de hacer las maletas quiero decirte chiquilla", ni más ni menos que una carta de despedida con el habitual tacto del coplero de Santa María.

Recordamos también un pasodoble de Juan Carlos Aragón en su chirigota de 2000 'Flamenkito apaleao'. En el mismo hacía un repaso por varios tipos de mujer para acabar muriendo en la única, la reina bonita de las mujeres. No es la única que este autor ha brindado a la figura materna, pues lo hizo además en comparsas como 'Los parias' o 'Los príncipes.

No se olviden otras formidables letras como la de la chirigota 'Los prejubilaos', de Love y compañía, que cantó un pasodoble en la que el maestro pedía a un niño una redacción sobre su familia. Como la de la chirigota 'Los psicolocos' de hace dos años. O la que compuso en 2016 'Remolino' para 'Los camellos'. O la del Canijo para su chirigota 'Los Juan Palómez...', de 2007. Hay tantas que tendríamos que escribir más páginas. Y si estos copleros dan las gracias a quienes les dieron la vida, los aficionados al Carnaval les agradecen haberlos traído al mundo con tanto talento.

El oro de Andalucía (1964) · Autor: Enrique Villegas

Ese día que a la madres

le dedican to los años,

to aquel que se llame hombre

debiera de no olvidarlo.

El regalo que es mejor

para una madre

es besarla con amor

y abrazándola decir: "felicidades".

Qué bonito es un regalo

cuando se quiere de veras,

y decirle: "toma, madre,

pa que te lo pongas de reloj pulsera.

Qué mas quisieran algunos

poder decir "madre mía",

poder sentir su presencia

en los ratos de amargura

y en los ratos de alegría.

La losa de un cementerio

con unas letras muy negras

hace soñar por las noches

con ese beso que nunca llega.

En ese día de las madres

que se acuerde quien la tenga

y dedique un homenaje

a lo más hermoso

que existe en la tierra.

Anónimo gaditano (1991) · Autor: Joaquín Quiñones

Tenías la cuarentena,

hija de mi corazón,

cuando ya tomabas en brazos

de tu abuela el biberón.

Y te cantaba la nana,

la nana, nanita, ea,

que mi niña ya se duerme

que si no viene la vieja.

Pañales empapaítos

cuántas veces te ha cambiao

y te ha dao mil caricias

en tu cuerpo sonrosao.

Te enseñó a rezar de noche

y a pedir por el abuelo,

que Dios lo tenga en su gloria

sin haberte dao ni un beso.

Y te llevó, tantas mañanas ilusioná

camino del colegio aquel,

con sol, con frío, qué mas da,

tenía que hacerte una mujer

y a las vecinas ronear: esta es mi nieta.

Cuántos fines de semana

yo me voy de cachondeo

y ella loca de contenta

por dormirte con un cuento,

y aunque sé que tú la quieres,

cuando empiece a chochear

a mi madre de mi alma

no la vayas a olvidar.

Agua clara (1983) · Autor: Antonio Martín

Me viene a la mente

como "ji" lo viera, como "ji" lo viera.

calle San Vicente

donde yo naciera, donde yo naciera.

Plaza la Cruz Verde

corazón del barrio, corazón del barrio,

canastilla a cuestas

pasaba a diario, pasaba a diario.

Y allí estaba yo

entre el corrillo de los niños

mientras tú me contemplabas,

mare, ay mare, y triste de mí

que nunca supe del cariño

que encerraba tu mirada

de esos suspiros del alma

de esos besos que me dabas.

El día que el destino me apartó

de tu regazo

me sentí solo, me sentí solo,

y a pesar que otra mujer

me da su amor

muchas noches recordándote

te lloro.

Por eso hoy vuelvo a ese mismo rincón

con mi infancia perdía,

ay calle San Vicente

plazita la Cruz Verde

devuélveme a esos días,

pa devolverle con el corazón

ese beso de amor a la mare mía.

La comunidad (2016) · Autor: Jesús Bienvenido

La mujer no es costilla de Adán

es el milagro de la vida,

la mujer no se rinde jamás,

es irrompible aunque le escuezan las heridas.

La mujer tan sobrenatural

la de la fuerza infinita.

llora cuando tiene que llorar y resucita.

La del amor eterno e inagotable,

mujer maestra innata en el camino,

la luchadora con espíritu indomable,

la hechicera que convierte el agua en vino.

Esa mujer, esa mujer, esa mujer

que me sabe comprender

tiene unos besos que curan desde un arañazo

hasta el dolor de la muerte.

Esa mujer, esa mujer

que lleva escrito en la piel

que la vida no se da,

que hay que saberla ganar,

es la mayor de mis suertes

La mujer más admirable

que jamás he conocido,

la de la sonrisa eterna,

la mujer que me ha parío.

La mujer de las mujeres, mujeres,

y la hembra entre las hembras.

Mi norte y mi libertad.

La quiero tanto,

la quiero tanto

y quiero gritarlo ahora que aún no es tarde.

La tierra sería la gloria

si se escribiera la historia

con heroínas como mi madre.

La mujer no es costilla de Adán

Flamenkito apaleao (2000) · Autor: Juan Carlos Aragón

Sé de mujeres más bonitas que el balcón de la Alameda,

son las que llevan en su cara

el Sur del mundo en primavera.

Y de mujeres más valientes que los niños de La Habana,

son las que pintan en su frente

las cinco puntas de Guevara.

Y mujeres tan divinas que al morir

no te dejan ni rezar

y mujeres más profundas

que los clavos de mi tumba,

y mujeres tan mujeres que al nacer

lloran como una mujer.

Sé de mujeres sin hombre,

sin patria ni carretera,

mujer que son de cualquiera

que reniega de ser hombre.

Sé de mujeres graciosas…

Cádiz las hace distintas.

Sé de mujeres buenas

y de mujeres malas que no vale la pena

ni siquiera nombrarlas.

Sé de una viejecita

que es la que más me quiere,

y esa es mi mare del alma,

la reina bonita

de las mujeres.

El creador (2016) · Autor: Tino Tovar

Le escuché decir, protestando a mi madre

porqué no le hacía por los carnavales,

una copla sencilla y se la dedicara

que yo a todos cantaba y jamás me acordaba

de mi viejita del alma.

Y aunque sea guasa lo que dijera,

si el río suena es que agua lleva,

y antes de verla con esa pena

afilo el verso a sangre y piedra.

Tú que me diste todas las horas del reloj

y yo arrogante me olvidé de lo que hiciste,

si entre tus brazos fue creciendo mi canción,

como no voy a escribirte,

como no voy a escribirte.

Y asomada a tu ventana,

ves como la vida viene y va,

Y en esa ventana que de niño me llamabas

venga sube ya a almorzar.

Y eres llama que se apaga,

que aún conserva su calor

de los años que se fueron,

de tenerme entre tu pecho

amamantandome de amor.

Fue tu oficio amar sin condiciones,

y tu casa el taller de tus proezas.

Que sabe nadie de todas las cargas

que llevaste a nuestra cuesta.

Y por eso y por ser mi creadora

aquí en esta noche mi verso te escribo,

y presume mañana en el barrio

de la copla que te hizo tu niño.

El vapor (1997) · Autor: Antonio Martínez Ares

Antes de hacer las maletas

quiero decirte chiquilla,

que la mitad de los besos

y mas de cuatro "te quiero"

hoy te lo doy en coplillas.

Antes que llegue ese día,

que algún día llegará,

guardate en un rinconcito

dos cositas de este niño

que creció sin avisar.

Cuantas noches desvelá,

que si los primeros dientes,

el temor a la oscuridad.

Te me has vuelto viejecita

en menos de un Carnaval,

las vueltas que da la vida,

yo pa lante, tú pa tras.

Que más quisiera reina mía

que decirle al que esta arriba

que no te lleve

que no te lleve nunca pa estar conmigo.

Chiquilla, que más quisiera

que el tiempo retrocediera

pa que me vieras en la cunita dormiíto.

Antes que no pueda verte

deja que bese tu frente,

tus manos de biberones.

¡No me olvides mi Princesa!

Venga que hay que estudiar,

tu pare te va a reñir,

tu jarta de trabajar

y yo haciéndote sufrir.

¿Maíta, donde estás?,

cuentame un cuento

que he soñao que te vas,

ay que te vas, ay que te vas

y tengo miedo.

Los galanes (1972) · Autor: José Luis Arniz

En la Plaza la Herrería

están tirando mare

la casita grande

donde tu vivías,

ese patio vecino

con macetas de lata

donde yo forjaba mis sueños de niño.

Cuando vi derribar esa gran fortaleza

un presagio fugaz me llenó de tristeza.

Entonces yo me puse a recordar

los años de mi época infantil:

guerreros en barquitos de cristal,

mi jaca de marfil.

Y contemplando esas cuatros paredes

yo vi a la madre mía

rodeá de churumbeles.

Alli donde nací te volví a ver

tan joven y bonita,

mi rosita de ayer

ya se me ha ido quedando

blanca y marchita.

Esa casita mare me ha hecho pensar

que a todo en esta vida

le llega su final.

Tengo desde aquellos nomentos

como un presentimiento que me hace delirar

pienso con pena de que a mi viejecita

un día ya no la pueda besar

y se la lleve el tiempo

como a los Cimientos

de aquella casita.

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