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Una tregua de siete partidos

La guerra en la antigua Yugoslavia provocó, hace ahora 20 años, el exilio deportivo de la histórica Cibona de Zagreb a Puerto Real, donde disputó como local la fase de octavos de la Liga Europea

Una tregua de siete partidos
Raúl Jiménez / Cádiz

03 de junio 2012 - 19:05

Dos décadas han pasado ya desde que la provincia de Cádiz se convirtiera en el exilio deportivo de la histórica Cibona de Zagreb, que a causa de la guerra de los Balcanes se vio obligada a disputar la liguilla de octavos de final de la Liga Europea de baloncesto lejos y, sobre todo, a salvo del conflicto bélico.

El Pabellón Municipal de Puerto Real se convirtió en el hogar de acogida del cuadro croata y por su cancha pasaron insignes representantes de la elite continental como Maccabi Tel Aviv, Barcelona o el Slobodna Dalmacija Split, antigua Jugosplastika.

No fue casualidad que Puerto Real se convirtiera en la nueva casa del cuadro balcánico, pues la localidad contaba hasta entonces con una gran tradición baloncestística, afición que había crecido en los últimos años con la disputa del recordado Memorial Héctor Quiroga -también conocido como Torneo ACB Real Villa de Puerto Real-, cita veraniega considerada entonces como una de las más importantes del Viejo Continente, pues solía reunir a equipos punteros de la Liga ACB, campeones europeos, selecciones nacionales e, incluso, combinados de la NBA.

A mediados del mes de octubre de 1991 se hacía oficial que la localidad gaditana se convertiría definitivamente en la cancha de la Cibona después del acuerdo al que llegaron el club croata, el Ayuntamiento y Dorna, empresa que a día de hoy es titular en exclusiva de los derechos del Mundial de MotoGP y que por entonces manejaba los de los equipos balcánicos que jugaban competiciones europeas.

El consistorio puertorrealeño desembolsó 20 millones de las antiguas pesetas por la operación y se aseguró en su pista un mínimo de siete encuentros -los correspondientes a la liguilla de octavos-, existiendo la posibilidad de que se disputaran dos duelos más si el equipo dirigido por Mirko Novosel accedía a los play-off de cuartos. El primero de esos partidos, con los que el Ayuntamiento de la Villa pretendía promocionar la localidad, tendría lugar el 31 de octubre.

Hay que recordar el hecho de que Puerto Real no fue el único hogar de acogida de los conjuntos afectados por el conflicto de la antigua Yugoslavia, pues el Slobodna Dalmacija Split -ex Jugosplastika- convirtió La Coruña en su cuartel de operaciones y el Partizán de Belgrado se instaló en Fuenlabrada.

Y llegó el gran día para Puerto Real. La Cibona debutaba en el Municipal de la Villa recibiendo al Kalev Tallín, conjunto estonio que junto a Barcelona, Phonola Caserta, Olympique d'Antibes, Maccabi Tel Aviv, Virtus Bologna y Slobodna Dalmacija conformaban un grupo A en el que sólo los cuatro primeros clasificados conseguirían el billete a cuartos. Aquel primer choque de la Cibona de Puerto Real reunió en las gradas a unos 800 espectadores, entre los que se encontraba un grupo de marineros croatas cuyo barco estaba atracado en Cádiz y que tocaron instrumentos musicaes para calentar el ambiente.

El equipo de Novosel, que contaba con Aleksander Petrovic -hermano del malogrado Drazen- como segundo, se impuso al Kalev por 91-80 con brillantes actuaciones de Cvjeticanin (24 puntos) y Radulovic (19). Ambos jugadores volverían a ser decisivos con 25 y 29 puntos, respectivamente, en la segunda jornada de competición, cuando la Cibona se impuso en el Palau Blaugrana (73-85).

El 28 de noviembre se disputó el segundo partido de la Cibona en la Villa, esta vez ante unos 1.700 aficionados dotaron de un gran ambiente al choque con el Phonola Caserta italiano, que sucumbió en el fortín croata (95-85). De nuevo el escolta Zdravko Radulovic brilló con luz propia (27 puntos), secundado esta vez por un certero Mrsic (20).

Después de conquistar su cuarto triunfo consecutivo en la pista del Olympique d'Antibes (93-100), el 12 de diciembre llegaría la primera derrota del cuadro gaditano-croata. Jamshi (32 puntos) y Mitchell (31) lideraron al Maccabi Tel Aviv, que vencía en el Municipal (97-101) tras una prórroga para quedarse con el liderato de grupo, que estaba en juego.

A la semana siguiente, en partido de la sexta jornada, la Cibona volvía a jugar en casa y batía al Virtus Bologna (87-74) con 24 puntos de Radulovic, aunque el encuentro que todos los aficionados gaditanos recuerdan es el Cibona-Barcelona del 23 de enero del 92.

Después de caer en La Coruña con el Slobodna (96-89) y ganar en la cancha del Kalev (86-99), los inquilinos del Municipal se medían a un cuadro azulgrana que se impuso por 76-83 con grandes actuaciones de Savic (26 puntos) y Coleman (30). Por primera vez se colgó el cartel de no hay billetes en el pabellón puertorrealeño, donde se animó más al cuadro visitante que al local.

La Cibona acabaría logrando la clasificación para la siguiente fase como cuarta clasificada del grupo con un balance de 9 victorias y 5 derrotas (4/3 en Puerto Real), siendo su último partido de la liguilla de octavos ante el Slobodna (110-117), día en el que Radulovic (42 puntos) y el visitante Perasovic (45), actual técnico del Valencia Basket, firmaron actuaciones estelares en el Municipal.

El Montigala Joventut -a la postre subcampeón del torneo tras peder en la final con el Partizán de Sasha Djordjevic- fue el rival de la Cibona en unos cuartos de final cuyo primer duelo se debió disputar en Puerto Real… pero que finalmente se jugó en Zagreb por decisión de la FIBA.

"La situación en Zagreb no es alarmante y he pedido a la Cibona que haga gestiones con la policía y el ejército para que extremen las medidas de seguridad". Esas fueron las polémicas declaraciones de Borislav Stankovic, secretario general de la FIBA, el hombre que puso punto final al exilio de la Cibona en Puerto Real.

Los croatas se despedirían del torneo tras caer por 68-73, en Zagreb, y 92-67, en Badalona. Fueron siete encuentros los que la Cibona jugó en Puerto Real, a 2.700 kilómetros de una Croacia hecha añicos. Siete encuentros de tregua en medio de una guerra.

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