Fútbol | Grave lesión de Pablo Ureba, jugador del Conil Nunca es tarde si el apoyo es bueno

  • Los jugadores del Conil lucen una camiseta de ánimo a Pablo Ureba, que será intervenido el viernes de una grave lesión sufrida hace dos meses en Chapín y que a priori no parecía tan seria

Los jugadores del Conil posaron en la formación inicial con una camiseta de ánimo a Pablo Ureba.

Los jugadores del Conil posaron en la formación inicial con una camiseta de ánimo a Pablo Ureba. / Aragón Pina

El fútbol , ese deporte-pasión que juegan once contra once sobre un tapete verde con un balón de por medio, a veces no tiene nada que ver según de qué categoría se trate. Para muestra, el botón de lo sucedido recientemente con Pablo Ureba, futbolista del Conil que se lesionó a finales del pasado noviembre, contra el Xerez DFC en Chapín, y que este domingo recibió el ánimo de sus compañeros, que lucieron una camiseta de apoyo en el encuentro ante Los Barrios, más de dos meses después, porque el diagnóstico inicial no tiene nada que ver con la gravedad de su dolencia: rotura de ligamento cruzado de la rodilla izquierda.

El conileño, uno de los capitanes del conjunto de la localidad jandeña, se muestra optimista pese a que su calvario en realidad no ha hecho más que empezar; este viernes será intervenido y casi con toda seguridad no regresará a los campos hasta el próximo curso.

“De ánimo estoy bien, incluso estoy entrenando en el gimnasio todo lo que la lesión me permite”, explica, admitiendo que “lo peor es no poder ayudar al equipo, al final lo que más duele es no jugar, no estar con mis compañeros”.

Aunque evita entrar en ningún tipo de polémica, reconoce su sorpresa por lo sucedido en las últimas semanas. “Me dijeron que tenía un esguince, incluso empecé a trabajar con el grupo, pero tuve que dejarlo porque me dolía. Al final, la resonancia ha dictado sentencia. El viernes entro en quirófano y hasta que no me operen no sabré cuánto tiempo permaneceré de baja, pero creo que me despido de la temporada”, asume.

Sobre lo que vivió el pasado fin de semana en el Municipal Pérez Ureba, cuando los integrantes de la plantilla que dirige Lázaro Canto saltaron al rectángulo de juego con una camiseta con mensaje de apoyo al defensa, Pablo Ureba asegura que “no me lo esperaba y fue algo muy emotivo. En el vestuario, a pesar de la lesión, me hacen sentir uno más. Voy a verlos a los entrenamientos y por supuesto a los partidos, y todos me dan ánimos para afrontar lo que viene”.

Y si de los jugadores habla maravillas, su relación con el técnico no se queda atrás. “Con Lázaro todo va muy bien. Al principio se le cuestionó por aquello de que no tenía experiencia en la categoría, pero el tiempo ha terminado dándole la razón. Ahí están los resultados. Nuestro irregular comienzo se debió a que éramos un equipo nuevo, todavía por hacer”.

Tras siete partidos sin conocer la derrota, el Conil sufrió un importante revés en Lepe y esta jornada empató en casa con los barreños. “Hemos notado las bajas. Somos 20 jugadores y cualquiera puede disputar un partido, pero es cierto que puede que se note un poco que hay titulares y suplentes”.

Con unos y otros, el objetivo, la permanencia, parece bien encauzado, pero Pablo se muestra ambicioso: “Como futbolistas queremos acabar lo más arriba posible”.

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