DIARIO DE CÁDIZ En la batalla del coronavirus: mantenemos nuestra cita en los quioscos con despliegue informativo sobre la pandemia

Waterpolo

Cuando los sueños se cumplen en Chiclana

  • La historia del club chiclanero es una muestra de supervivencia contra viento y marea en tiempos de crisis.

Las jugadoras del equipo femenino del CW Chiclana con su entrenador. Las jugadoras del equipo femenino del CW Chiclana con su entrenador.

Las jugadoras del equipo femenino del CW Chiclana con su entrenador. / CWC

Con toda probabilidad, en otro momento de nuestras vidas el enfoque de este reportaje habría sido diferente, pero en estos días en los que la sociedad (en su mayoría) está dando buen ejemplo y cumpliendo la cuarentena en casa, todos estamos más sensibles, algo en nuestro interior se ha roto, ha cambiado y de repente todo es más íntimo. Si algo bueno ha traído este recogimiento es, en parte, el reencuentro con uno mismo. El aislamiento nos permite reflexionar sobre lo que nos rodea, sobre esta situación que cambiará la historia, pero también sobre nuestros sueños. Los que teníamos hasta hace una quincena de días y los que nacerán a partir de ahora.

Es esa recuperación de las relaciones familiares, del contacto, de los juegos inventados, de volver a llamar por teléfono, lo que me recuerda la esencia del Club Waterpolo Chiclana. Aquellos cuatro locos que empezaron hace casi 20 años practicando un deporte desconocido para la mayoría y que actualmente pueden presumir de haber formado una gran familia en la que los nadadores de 12 años de edad se pelean por entrar.

Antonio Montero es su presidente actual, aunque la directiva siempre la han conformado los miembros fundadores. El club de waterpolo tiene sus orígenes en el antiguo club de natación que se fundó en Chiclana con la apertura de la piscina cubierta en 2003 por parte de la empresa que tenía la concesión de las instalaciones por aquel entonces. La idea era dar clases de natación y a la vez crear un equipo, pero los jugadores de waterpolo que iban adquiriendo cierto renombre o ya lo tenían continuaban formando parte de otros equipos de la provincia.

"En ese momento no se potenció ni hubo interés, pero gracias a los emprendedores de la localidad empezamos a reclutar gente a la que le gustaba nadar", recuerda el mandatario. "Por supuesto, aquello que practicábamos era un waterpolo muy básico y primigenio". Aquel grupo lo formaban nombres como Víctor Quiñones, Alberto Vázquez, Juan Benito o Christian Ruiz; los mismos que se organizaron para compartir las funciones administrativas del club y que han ocupado diferentes cargos directivos desde entonces.

Ese primer equipo dejó su actividad finalmente y desapareció a los pocos meses de vida. Había pasado poco más de un año cuando decidieron retomar el proyecto en serio, con la idea de crear un equipo para competir y llegar lo antes posible a categoría andaluza. "Allí todo el mundo se traía a su hermano o a su primo, que eran a su vez los alumnos de nuestra propia escuela de natación, y en total seríamos una veintena de jugadores. Diez años después ha cambiado tanto la situación que ahora un niño no entra si no es un portento, porque ya tenemos todos los equipos formados", explica el presidente.

Parte de la culpa la tiene el primer entrenador y director deportivo del club, Fran del Valle. Desde que se cruzaron los caminos del jugador de clubes de Jerez y Algeciras, las vidas de todos ellos cambiarían para siempre. El espaldista jerezano empezó a compaginar su trayectoria como jugador con la de entrenar al Chiclana en este nuevo proyecto y ya les propuso competir para la temporada 2006/07. "No hemos nadado tanto en la vida como aquel verano, nos lo pasamos entero entrenando", evoca.

Para ser un club tan joven y humilde, el CW Chiclana posee una trayectoria nada desdeñable. En su primer año pagaron la novatada e hicieron pleno de derrotas, en la segunda ya ganaron un partido, la siguiente ya fueron la mitad (y se quedaron rozando la fase final) y a partir de la 2009/10 dieron un salto cualitativo, disputando tres play-off seguidos. Por fin, en 2012 consiguieron materializar el sueño que solo seis años antes parecía inimaginable: el ascenso a Primera Andaluza, categoría en la que militan en la actualidad.

El cambio de denominación se produjo en 2008, a causa de la finalización del acuerdo de explotación de la piscina con la empresa que gestionaba las instalaciones municipales. En 2012, en plena crisis del ladrillo, las condiciones de la nueva concesión cambiaron y en lugar de hacerse cada cuatro años, como hasta entonces, el Ayuntamiento firmó un acuerdo de gestión durante 40 años, lo que significaba la privatización de la piscina, sin que apareciera contemplado en el mismo el tiempo de uso de las instalaciones por parte del club de waterpolo.

"Estábamos en la calle. Tuvimos que remover cielo y tierra, hablar con mucha gente y con la Federación para que no se cometiera una injusticia como aquella", cuenta Montero. Finalmente consiguieron que se respetaran las horas de entrenamiento del club de waterpolo y del de triatlón, con el que también comparten las subvenciones. De lo contrario, la continuidad del proyecto que por fin se había materializado en ese mismo 2012 se habría desvanecido como un castillo de naipes.

La familia del waterpolo chiclanero está acostumbrada a crecerse en la adversidad y ha sobrevivido a más de una crisis, pero siempre lo ha hecho unida. Sus miembros soñaron con formar un equipo y acabaron creando toda una escuela.

Si hasta la rosa del Nilo crece en los pantanales, mientras se mantengan unidos no tendrán techo.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios