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Los pequeños dan el estilo

  • Iniesta y Modric fueron el termómetro de Barcelona y Madrid

  • El campeón, al fin reconocible con el manchego

El estilo debe de ser importante cuando ayer las páginas de los periódicos se llenaron de elogios hacia Iniesta y Modric, dos de los jugadores más reivindicados del partido entre Barcelona y Real Madrid por su estética forma de entender el fútbol.

Más de 600 millones de espectadores de todo el mundo se sentaron delante del televisor para contemplar un nuevo asalto del duelo que hace años libran Cristiano Ronaldo y Messi, o las filigranas de Neymar, o la elegancia de Benzema, o la voracidad de Luis Suárez. Pero al final la memoria guardó para el recuerdo otro agónico gol de Sergio Ramos y el magisterio de Iniesta y Modric.

Ambos centrocampistas fueron el termómetro de sus respectivos equipos, que el sábado empataron (1-1). Cuando Modric gobernó el partido, el Madrid fue el dueño del encuentro. Y cuando a la hora de partido entró Iniesta, el jugador del Barça dio un recital en el que su equipo se hizo reconocible al fin. "Si recuperamos el estilo, somos imparables", aseguró el defensa azulgrana Piqué. Una forma de señalar lo importante que es para el Barcelona recuperar la esencia perdida, recuperar a Iniesta tras su lesión. Sin él, el conjunto de Luis Enrique acumuló tres victorias, tres empates y una derrota, unos números muy alejados de lo que se espera de un club que aspira a todo.

Su regreso no supuso un resultado mejor, pues el cuadro azulgrana sumó su tercer empate consecutivo en la Liga, pero sí ayudó a creer en un futuro mejor. "Iniesta nos señala el camino", aseguró ayer el diario Sport. Y añadió: "La entrada de Iniesta iluminó el Barça y lo reconectó con su propia esencia".

El equipo azulgrana ha interiorizado que, a diferencia de lo que le ocurre al Madrid, necesita jugar bien para ganar regularmente, y se agarra al regreso de Iniesta para pensar en un horizonte más provechoso que el actual, alejado a seis puntos del líder de la Liga. Pasan los años y un futbolista de 171 centímetros sigue siendo imprescindible para defender el estilo y ayudar a ganar. Las dos cosas.

No mucho más mide Modric, apenas tres centímetros más que Iniesta, pero su influencia en el juego del equipo blanco es igual de notable. Es cierto que el cuadro de Zidane se manejó bien a efectos estadísticos durante su ausencia esta temporada por una lesión de rodilla, pues siguió alimentando una racha que actualmente alcanza los 33 partidos sin perder. Pero con el croata, el líder demuestra que puede jugar mejor y seducir a la grada.

Modric dio un recital en el Camp Nou al sumar 59 pases acertados de 62 intentados. Durante la primera parte, coincidiendo con lo mejor de su juego, completó los 34 pases intentados, algo al alcance de muy pocos. No sólo eso, sino que ayudó con ocho recuperaciones, un sentido táctico asombroso y la asistencia final del gol de Sergio Ramos.

Es curiosa la reconversión del balcánico, quien llegó al Madrid como un mediapunta habilidoso, habitualmente suplente, hasta convertirse en lo que es hoy, un centrocampista que conoce todos los secretos del oficio e insustituible en el equipo blanco. "Parece que Luka ha vuelto", dijo Zidane con una sonrisa al terminar el partido. Y agregó: "Sabemos la importancia que tiene para nosotros".

Efectivamente, Modric no es un futbolista más para un Madrid cuyos críticos lo acusan de no tener estilo. Sin embargo, lo enseñado en el triunfo logrado (3-0) de hace dos semanas en campo del Atlético y varias fases del Camp Nou parecen probar que el conjunto blanco quiere jugar a algo atractivo. Entre otras cosas porque tiene a Modric.

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