hockey San fernando

Los isleños cumplieron ayer 50 años con un 'stick' en la mano

  • Las instalaciones de Caño Herrera, inauguradas en septiembre de 1968

Eran las seis menos cuarto de la tarde del jueves 19 de septiembre de 1968 cuando llegó a San Fernando Juan Antonio Samaranch, por aquel entonces entonces delegado nacional de Educación Física y Deportes para inaugurar las instalaciones de hockey de Caño Herrera. Unos meses antes, el alcalde, García Ráez, y el presidente de la Real Federación Española de Hockey, Pablo Negre, habían firmado ante notario la escritura pública de cesión de 30.000 metros cuadrados para la construcción que ese día se inauguraba.

Alrededor de las 18:30 horas de aquella tarde, las autoridades, tras el acto de inauguración, abandonaron el lugar y fue entonces cuando se jugaron dos partidos de hockey sala, (uno masculino y otro femenino) de los que no se ha encontrado constancia escrita. Sin embargo, se sabe que en aquella primera temporada se celebró allí un Campeonato de España de hockey sala sénior masculino en el cual consiguió el preciado título el Cid OJE de Cádiz.

El impulsor y promotor de aquella semilla fue José Gutiérrez Pepiño, quien supo aprovechar la coyuntura y sacar adelante lo que iba a ser una instalación polideportiva con el tiempo (realmente no lo fue hasta 1992, cuando se inauguró Bahía Sur).

Desde entonces y hasta ahora han transcurrido 50 años. Medio siglo de hockey que ha dado su fruto, manteniendo viva una afición que sirvió de cimientos al nacimiento del hockey andaluz.

Aquellos niños y jóvenes a los que se les puso un stick en la mano por primera vez en La Isla (ya en Cádiz se venía jugando a hockey desde la década anterior), con más voluntad que técnica, supieron mantener y fortalecer este deporte hasta nuestros días con mucho esfuerzo y tesón, con poco dinero o ninguno para que esta tradición se mantenga en La Isla.

Lo que vale es lo que perdura y hoy se cumplen nada menos que 50 años desde que se juega al hockey en San Fernando, una efeméride feliz para todos los jugadores de hockey herederos de esa tradición, lo que implica compromiso y responsabilidad de contribuir a que esos valores que se han ido forjando a lo largo de estos 50 años perduren en el tiempo.

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