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Las heridas cicatrizaron

  • Los pupilos de Del Bosque demostraron ante EEUU que las fricciones provocadas por los enfrentamientos entre Barcelona y Real Madrid están más que olvidadas

La goleada del sábado por 4-0 sobre Estados Unidos y el gran juego expuesto en el amistoso de Boston resultaron el primer proceso de cicatrización de los problemas internos en la selección española. "Estamos en ese período de cicatrización y tratando de que poco a poco haya más complicidad entre ellos. Eso es lo que espero que suceda, que el tiempo vaya a curar todo y que vaya habiendo esa amistad que siempre ha existido", aseguró el entrenador de la selección campeona del mundo, después del triunfo ante los norteamericanos.

El choque contra Estados Unidos fue la primera cita en el campo del combinado ibérico después de las fricciones entre los futbolistas del Real Madrid y el Barcelona durante el mes de abril. La serie de cuatro clásicos en 20 días significó un cocktail de juego brusco, peleas dentro del campo y hasta acusaciones de actitudes antideportivas entre compañeros de selección. La tensión entre los dos conjuntos más fuertes de fútbol español desencadenó un cortocircuito entre miembros blancos y azulgranas en el equipo nacional.

"Algún roce ha habido, propio del fútbol, y yo creo que el tiempo irá sanando todo eso", afirmó Del Bosque después del triunfo en Boston. Con todas las miradas puestas en el conflicto, la selección española se las ingenió durante el partido contra Estados Unidos para al menos disimular en el campo la distancia entre sus representantes.

El campeón del mundo ofreció una nueva muestra de su mejor fútbol y expuso una diferencia abismal respecto a su verdugo en la Copa Confederaciones 2009. Aún con siete futbolistas del Real Madrid y del Barcelona en su once inicial, confirmó su capacidad para mantener las diferencias al margen del juego.

"Las relaciones son las mismas que antes. Los que eran amigos, serán ahora y los que no eran, no lo serán", destacó Fernando Torres, quien añadió: "Todo sigue como siempre, con un equipo junto, unido y con compromiso".

Hasta la alineación dispuesta por el entrenador Del Bosque pareció responder a un intento de reconciliación entre las partes distanciadas.

El técnico mantuvo a Gerard Piqué y Sergio Ramos. También sostuvo a Xabi Alonso y Sergio Busquets, uno de los principales señalados desde la esfera blanca. Tampoco hubo los menores problemas entre Arbeloa y Villa.

"Creo que se ha visto bastante solidaridad en el campo y la misma unión que ha habido atrás", valoró Sergio Ramos, mientras que Cazorla, uno de los ajenos al conflicto, sentenció: "Se ha demostrado que el grupo sigue unido, por mucho que nos quieran separar".

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