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El fin de los egos como clave

  • La confección de Davis Love III de un equipo cohesionado, en el que el colectivo estuviese por encima de los individuos, llevó a EEUU al triunfo

Pese a que el héroe fue Patrick Reed, apodado Capitán América, la clave de la victoria de Estados Unidos en la Ryder Cup estuvo en la confección de un equipo en el que los egos, explicación de varios fracasos anteriores, quedaron relegados en favor del éxito colectivo.

Después de ocho años, el prestigioso trofeo volvió el domingo al territorio norteamericano gracias a la victoria sobre Europa por 17-11, el mayor margen a favor de los estadounidenses desde 1999. Reed fue quien inspiró a los locales en un campo de Hazeltine, en Minnesota, repleto con 55.000 enloquecidos aficionados. "Cada vez que visto de rojo, blanco y azul me crezco. Todo el equipo se unió mucho", dijo el jugador, que con su victoria sobre Rory McIlroy el domingo en los duelos individuales abrió el camino al triunfo final.

Ese enfrentamiento, que se decidió en el hoyo 18 después de un recorrido en el que ambos jugadores intercambiaron birdies y golpes de altura, será el más recordado, pero también hubo grandes actuaciones de Phil Mickelson, Brooks Koepka y Brandt Snedeker. El equipo estadounidense creció en estatura en una competición que Europa dominó en la última década. La próxima edición en París, en 2018, se espera ya como un enfrentamiento que será reñido. "Necesitamos construir sobre esto o todo habrá sido para nada", dijo Mickelson mientras las botellas de champán se descorchaban. "Construimos una base muy sólida este año. Davis va a ser clave en continuar con esto, porque ir a Europa a ganar será algo muy distinto".

Davis Love III, capitán del equipo, aprendió del hundimiento sufrido en 2012 en Medinah, cuando Estados Unidos dejó escapar una ventaja de 10-6 en una derrota histórica. Dejar de lado los egos y construir un bloque, un grupo cohesionado, significó elegir a Ryan Moore por delante de Bubba Watson, pese a que este último era número siete del ranking mundial. Moore fue, precisamente, quien aseguró el título con su victoria sobre Lee Westwood. "Estoy orgulloso de estos tipos. Tenían mucha presión desde hacía dos años", dijo Love. "Cada vez que elegíamos a alguien, tenía más y más presión. Estoy orgulloso de cómo jugaron", añadió.

Pese a quedarse fuera del equipo, Watson estuvo presente también en Hazeltine para ayudar como vicecapitán, en una muestra de que los estadounidenses conformaron finalmente un conjunto sin egos, un defecto al que se achacó gran parte de responsabilidad en las últimas derrotas. "Esto es lo más grande que nunca hice en el golf", dijo Watson, dos veces campeón del Masters.

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