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Una dulce realidad

  • Demostración El Cádiz pisa territorio de Segunda B con una convincente victoria a base de oficio, mentalización y calidad Estilete Enrique sobresale en un partido muy completo de todo el equipo

El día de hoy será el del síndrome post-vacacional para muchos, pero el de ayer no fue el del trauma del Cádiz por tener que jugar en Segunda. El equipo entrenado por Javi Gracia puso buena cara al mal tiempo, se dejó de milongas y recibió el justo premio a la ambición, al oficio y, por momentos, al buen juego. No hay que llevarse a engaños porque de eso sabe mucho la afición y cadista y pensar que toda la temporada va a ser como el partido de ayer, pero con esta actitud y con los buenos mimbres de la plantilla, las alegrías deberían llegar.

El partido comenzó con el Cádiz demostrando que tenía ganas de despejar dudas. Nada de cogerle ascos a la categoría ni de deambular por el campo su frustración por estar en Segunda B. El equipo de Gracia se mostró muy enchufado y con la clara consigna de apostar por el toque, siempre que el juego lo permitiera. En los primeros 20 minutos fue el claro dominador del encuentro y sólo le faltó el gol, aunque a decir verdad no dispuso de ocasiones claras para adelantarse.

El Roquetas presionaba arriba para impedir que el Cádiz saliera jugando el balón, pero la conexión entre Fragoso, Ormazábal, Fleurquin y Caballero permitía al equipo progresar sin excesivos problemas, casi siempre por la derecha. En el minuto 14 se le anulaba un tanto a Enrique por fuera de juego después del rechace en una falta. En el apartado de la estrategia llamó la atención que fuera Raúl López el encargado de botarlas desde la derecha, ya que no parece que esté dentro de sus virtudes.

El único interesado en bajar el balón era el conjunto amarillo, mientras que los locales se dedicaban a buscar con balones aéreos a Diego Herrera, su principal argumento ofensivo. Tenía muy claro Florit, el técnico del Roquetas, que le interesaba afear el partido y así lo hizo. Cuando se llevaban jugados 25 minutos, las fuerzas estaban igualadas y el juego era un continuo patadón de ida y vuelta donde el Cádiz no se sentía tan a gusto.

Pudo marcar Fleurquin al filo del descanso tras cabecear una falta lanzada por Enrique, pero el balón se marchó algo desviado. En líneas generales se puede decir que el Cádiz fue superior, pero no puso a prueba al portero local y su dominio fue más efectista que efectivo.

Se ve que Gracia reseteó a los suyos en el descanso porque el equipo saltó tras la reanudación con los mismos bríos del inicio. De nuevo era el Cádiz quien tocaba con sentido y con verticalidad. A diferencia del primer tiempo, en esta ocasión sí era capaz de llegar con mucho peligro a la meta del rival, como sucedió con Rubiato en el minuto 51, cuando falló sin oposición un cabezazo ante Toni Bernal tras un gran servicio de Enrique.

El conjunto amarillo redoblaba esfuerzos y llegaba al área rival ayudado también por la subida de sus laterales. Cristian hacía un gran trabajo por la derecha y Raúl López propiciaría el primer tanto cadista con una internada suya. El defensa Raúl le cazaba ingenuamente dentro del área y el árbitro pitaba un claro penalti que era transformado por Rubiato. Terminó el Cádiz la pasada campaña tirando un desgraciado penalti y la comienza de la misma forma, aunque ahora con una suerte diferente.

El Cádiz ya estaba por delante, se había hecho lo más complicado, y quedaba por ver si llegaría la reacción local y la relajación de los cadistas, pero eso parece que no está en los planes del combinado de Gracia, que siguió a lo suyo y que fue capaz de hacer el segundo tanto con un cabezazo de Juanma. El futbolista cedido por el Espanyol puso la firma a una excepcional jugada de Enrique, una de ésas en las que los futbolistas felicitan en mayor medida al que centra antes que al que marca. Si el extremeño va a jugar todo el año a este nivel, las alegrías pueden llegar en cascada porque ya se sabe cómo se las gasta Enrique en sus picos altos de rendimiento.

Era inevitable que esto provocara la reacción del Roquetas, en el que entró el ex cadista De Gomar para tener algo más de mordiente arriba. El conileño pudo marcar a renglón seguido, pero su derechazo se marchó fuera por poco. El Cádiz no bajaba el ritmo, pero sufría las acometidas de un equipo en el que destaca sobremanera Diego Herrera. El argentino trajo en jaque a los centrales amarillos, que no consiguieron frenarlo. De la Cuesta y Fragoso deben ser más contundentes y conocerse mejor para ayudarse o puede haber problemas con este tipo de delantero.

Sin embargo, Herrera se quedó sin marcar y en los últimos minutos fue el Cádiz quien estuvo más cerca de distanciarse aún más en el marcador. Con el Roquetas volcado al ataque, el equipo amarillo jugó a placer al contragolpe y pudo marcar por medio de Caballero y de López Silva, pero al final se quedó el 0-2 de esos cinco minutos mágicos. Las sensaciones son muy positivas porque da la impresión de que hay equipo y de que hay mentalización. Justo lo que se necesita para plantarle cara a esta categoría.

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