Polideportivo

La 'crisis' de los históricos

  • Javier Mayo y Juan Carlos Gálvez, entrenadores del Gades Asisa y el Virgili Fuentemar, coinciden en que los equipos de pista con más solera de la capital no atraviesan por sus mejores momentos

El polideportivo en Cádiz, en lo que a deportes de equipo se refiere, no goza de una buena salud. Con la excepción del Zona Franca de fútbol sala femenino, la capital no tiene la suerte de contar con un equipo que aspire a establecerse en División de Honor.

Dos son los clubes que han mantenido encendida la mecha polideportiva en la ciudad, aunque ahora no pasen por sus mejores momentos: el Virgili Fuentemar en fútbol sala y el Gades Asisa en balonmano. Sus cabezas visibles son sus entrenadores, Juan Carlos Gálvez y Javier Mayo, respectivamente. Ambos sufren los problemas que tiene el deporte gaditano, sobreviviendo con muy poco dinero y mucha voluntad.

La crisis económica ha estado a punto de echar el cierre a la temporada de los dos históricos de Cádiz. "A principio de temporada íbamos a retirarnos. Unicaja nos dejó tirados un día antes de empezar la Liga en Granada. Aquí el Ayuntamiento se mojó con nosotros y conseguimos el patrocinio de Cajasol, que nos cubre casi la mitad del presupuesto junto a la aportación de Asisa, aunque sólo nos sirve para competir", comenta Javier Mayo.

La situación del Virgili Fuentemar no es muy distinta. "Aquí lo que manda es el dinero. Está claro que, por desgracia, faltan patrocinadores y la colaboración de las instituciones es prácticamente nula. Hace falta la implicación de gente de Cádiz y del Ayuntamiento. Otras ciudades se vuelcan con sus equipos, pero aquí se pasa un poco del deporte de sala. Así no tendremos nunca un equipo en máxima categoría", se lamenta Juan Carlos Gálvez.

Esto ha provocado que, cada vez más, los equipos se tengan que formar de jugadores de la cantera gaditana, no pudiéndose contar con profesionales. Al no poder pagar se generan muchos problemas para completar las plantillas.

"Hay de todo en el equipo. Tenemos jugadores que trabajan los fines de semana y no pueden viajar con el equipo, ya que no cobran nada. Por ejemplo, para jugar contra el Carboneras echamos 24 horas fuera de Cádiz y muchos no se pueden permitir ese lujo, por lo que tenemos que tirar de la cantera", cuenta el técnico del Gades Asisa. Esta situación la corrobora su homónimo en el Virgili Fuentemar, ya que "con el descenso hemos tenido que hacer un equipo de formación, al que no podemos pagar, con el objetivo de mantenernos en la categoría y no ascender, ya que no nos lo podemos permitir" .

Otra queja son las instalaciones. "Lo que no puede ser es que, con el nuevo pabellón, tenga que mirar al cielo para poder jugar o entrenar", explica Gálvez.

Ambos técnicos tienen que capear con todos los problemas para que los históricos del fútbol sala y el balonmano de Cádiz sigan en pie de guerra.

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