fútbol sala copa de españa femenina

El anfitrión acaricia el sorpresón

  • Un Cádiz FS muy sólido en defensa y con la portera Paula en estado de gracia mantiene el empate hasta cerca del final

  • Noe no aprovecha un doble penalti en el minuto 36 con 0-0

Este es uno de los pocos disparos que intentaron las gaditanas en la tarde-noche de ayer. Este es uno de los pocos disparos que intentaron las gaditanas en la tarde-noche de ayer.

Este es uno de los pocos disparos que intentaron las gaditanas en la tarde-noche de ayer. / jesús marín

La afición gaditana disfrutó ayer por la tarde más que un cochino en un charco gracias a la elogiable actuación del anfitrión Cádiz FS en el encuentro que servía para clausurar la ronda de cuartos de final de la Copa de España femenina de fútbol sala, competición más que atractiva que se había estrenado tan solo unas horas antes en el Complejo Deportivo Ciudad de Cádiz. El partido ofrecido por las pupilas de Kiko Oliva frente al recientemente proclamado campeón liguero, el Jimbee Roldán del municipio murciano de Torrepacheco, sirvió para endulzar en cierta manera una temporada que globalmente ha resultado bastante negativa al producirse el descenso a la categoría de plata con varias jornadas de antelación.

Las visitantes saltaron a la cancha con el cartel de indiscutibles favoritas colgado al cuello, pero a medida que pasaban los minutos sin que se moviera el electrónico iba oliendo cada vez más a posible sorpresa que cercenase sus aspiraciones de completar el doblete Liga-Copa. Por contra, las gaditanas se dejaron el cuerpo y el alma sobre la cancha, sudando la gota gorda en su intento de dar el bombazo del día. Al final no pudo ser porque las murcianas consiguieron dos tantos en la recta defintiva para ganar por 0-2, el primero restando 3:22 para el bocinazo final al rematar Mariángeles desde cerca un centro de Consuelo tras una vertiginosa acción ofensiva y el segundo a 32 segundos del término al aprovechar Mayte Mateo desde lejos y a puerta vacía una pérdida de las vestidas de negro cuando ya jugaban sin portera y a la desesperada.

En cualquier caso, la historia pudo cambiar poco antes del tanto inaugural de la escuadra rosa. El Jimbee Roldán, atacado por los nervios al comprobar los enormes problemas para anotar en el portal de una impresionante Paula que paró hasta lo imparable, cometió de modo absurdo y muy seguido las faltas quinta y sexta. Eso, ante el rugido multiplicado de un público que alucinaba con el partidazo de sus jugadoras y que en ese momento tocaba con la yema de los dedos el pasaporte a las semifinales, propició un doble penalti que a 4:06 del final podía adelantar al cuadro con camiseta negra. Noe chutó con decisión pero Ana Etayo, casi inédita, se lanzó bien y envió el esférico a córner.

Antes de ese tramo final al estilo montaña rusa se vivió un choque con continuo control del esférico del rival de un Cádiz FS que había preparado minuciosamente el partido, sabedor de que la única vía para buscar el milagro consistía en defender ordenadamente y con el cuchillo entre los dientes, minimizando los errores hasta límites exagerados. Paula hizo el resto y solo faltó poner la guinda.

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