José María Guerrero. Líder del Open de España, campeón nacional en 2011 y 2012

"Sueño con correr en el Mundial"

  • El ciclista portuense atesora un historial que incluye un Open de España de Maratón y dos Campeonatos de Cross Country El corredor subraya el papel de su técnico, Manuel Rojo

La temporada está siendo positiva para José María Guerrero Ortega (El Puerto de Santa María, 1978), actual líder de la clasificación general del Open de España de Mountain Bike, un galardón que aún le falta en su palmarés y que quiere encabezar cuando finalice la última prueba, el día 28 en Avilés (Asturias). Tras haberse impuesto en dos ocasiones en el Campeonato de España, por citar la competición más prestigiosa de un currículum donde se amontonan títulos regionales y provinciales, este corredor, que ayer concluyó su participación en la Vuelta a Andalucía, y cuyo nombre rotula una Escuela de Ciclismo y un Club Deportivo, sueña también con el Mundial de Noruega.

-Impresiona echar un vistazo a su historial.

-Empecé a practicar este deporte en 1997, animado por varios amigos amantes de la bicicleta. Antonio Marín, de Motos Marín, fue quien me inició. La verdad es que las cosas me han ido bien. Desde entonces, entre otros títulos, he ganado dos Campeonatos de España, que es la prueba más prestigiosa de cuantas se celebran en nuestro país, un Open de España de Maratón, dos Open de España de Cross Country, cuatro Campeonatos de Andalucía, cuatro Open de Andalucía y un Andalucía Bike Race. El reto ahora lo marca el Open de España, una prueba en la que me he tenido que conformar con etapas parciales.

-Toca defender el liderato en el Open.

-Mi objetivo es mantener el primer puesto en las dos pruebas que restan. Los catalanes Albert Plana y Pau Ojeda, que me siguen en la tabla, son los grandes rivales. Tampoco desdeño lograr el que sería mi tercer Campeonato de España, un título que sólo incluye una prueba y que se dirimirá a mediados de julio en Panticosa.

-Todos sus éxitos se firman desde el amateurismo.

-Mi equipo, el Bicilocura Primaflor Espabrok, radicado en la localidad almeriense de Pulpí, me paga los desplazamientos y el material. También me ayudan patrocinadores, como Prototipe, una marca de componentes que a veces prueba conmigo el material antes de lanzarse a su fabricación. Energium Sport me lleva la alimentación deportiva y Adidas cede unas gafas. Pero el mountain bike no genera suficientes recursos como para pensar en la profesionalización.

-Por fortuna, el accidente de Albolote cada vez queda más atrás en el recuerdo. Parece obvio que no dejó secuelas.

-Me costó siete meses sin poder montar en bici, cuatro de ellos incluso sin andar. Hay fechas que no se olvidan: 31 de marzo de 2013. Fue en la disputa de la Copa de Andalucía, emprendiendo una bajada cuyo peligro multiplicó la lluvia. Casi un año después, en febrero, corrí la siguiente edición, una prueba de bastante nivel en la que firmé la segunda plaza. Entonces me apercibí de que recuperaba la forma. A partir de ese instante la autoconfianza fue creciendo.

-¿Qué entrenamiento se requiere para alcanzar sus laureles?

-Dedico entre dos y tres horas diarias, descansando un día o dos a la semana. Una jornada tipo incluye rodar entre sesenta y setenta kilómetros, aproximadamente. Aquí, en El Puerto, me muevo por la Sierra de San Cristóbal, Las Beatillas o vías pecuarias cercanas al complejo penitenciario. Dentro de la provincia Grazalema, Medina o Alcalá de los Gazules son otras localizaciones. La mayor parte del tiempo me ejercito con la bicicleta de carretera, no con la de montaña, pues así controlo mejor el pulsómetro. La bici de montaña se emplea para ensayar la parte técnica. El mountain bike es más individual y técnico que el ciclismo, requiere bastante habilidad. Nosotros rodamos siempre por caminos. A veces me acompañan otros corredores, que me sirven de sparring, pero no siempre, pues sus pulsaciones son más altas y sufren para seguir mi nivel. En reposo, estoy por debajo de 40 pulsaciones por minuto. La máxima se situaría en unas 190.

-Supongo que la figura del preparador adquiere su relevancia.

-Me une gran amistad con Manuel Rojo. Son tres años bajo su dirección. Me conoce perfectamente y cumple con la función que tiene que asumir cualquier técnico: sacar el mejor provecho de su pupilo. Como reside en Morón, nos vemos en las carreras, que nos sirven para planificar el calendario y los ejercicios.

-¿Qué grado de reconocimiento local tiene un campeón nacional como usted?

-Aquí me impuse el año pasado en mi modalidad como mejor deportista portuense. He de reconocer que me siento más valorado fuera de El Puerto que dentro, aunque los portuenses muestran mucha afición por esta modalidad y me satisface mucho llevar adelante la Escuela de Ciclismo que luce mi nombre y en la que animo a los chavales a la práctica deportiva. Enseño a una quincena de niños, algunos portuenses y otros provenientes de localidades cercanas. Tengo pendiente fijar su sede. Otra de mis alegrías la supone el Club Deportivo Guerrero Bike, que integran casi cuarenta personas y que en abril organizó su primer rally. El itinerario consistió en unos 6 kilómetros entre Aquasherry y la zona de Las Beatillas. Fue la cuarta prueba del Circuito Provincial.

- A finales de agosto Noruega acoge el Mundial.

- Si me encuentro bien no descarto acudir. Es un tema que vengo hablando con el equipo, que podría pagar una parte, asumiendo el resto otros patrocinadores. La competición se desarrolla en un día, pero la estancia se alarga una semana y los gastos resultan cuantiosos. Resulta obvio que correr en el Mundial es un sueño.

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