El San Fernando 'resucita' ante el Cornellá (3-3)
Fútbol | Primera RFEF
El equipo isleño está con el agua al cuello durante gran parte del encuentro y anota dos goles en el tramo final
En esto del fútbol, en tan solo dos minutos pasas de ver la botella medio vacía, a verla medio llena. En dos minutos, el fútbol te da lo que no te ha dado en 90. En dos minutos, las dinámicas son tan distintas y celebras tanto un empate como si hubieses metido una goleada al rival. Y es que el mundo del fútbol es impredecible. Seguramente, los muchos aficionados que se marcharon del Iberoamericano cuando Jaime Morillas anotaba en el 83’ el tercer tanto foráneo habrán tenido que buscar en los archivos el cómo su equipo igualaba un partido in extremis. Esa igualada que, si bien no termina de certificar la permanencia, sí da un giro importante a la dinámica que traía el conjunto de Nacho Castro. Una dinámica que en caso de haber perdido ante el cuadro catalán hubiese sido de temer lo peor y terminar sufriendo lo indecible lo que resta de temporada.
Pero el fútbol es justo y el San Fernando no se merece, después de la gran temporada que está realizando, pasar en los instantes finales de la liga regular por más ansiedad que la de saber si está capacitado para llegar a disputar unos playoffs de ascenso. A buen seguro que el empate que cosechó ante el Cornellá será el enésimo punto de inflexión de una campaña apasionante, cuanto menos.
De inicio, y sin que sirva de excusa, los de Nacho Castro no mostraron, ni por asomo, su mejor cara. Es verdad que, a la postre y así lo dice el resultado, volvió a creer en sí mismo como nadie, pero no es menos verdad que se comenzó bien pero que, poco a poco, se fue cayendo en la misma imagen mostrada en los tres partidos consecutivos que han terminado con derrota, que pesaron en demasía los goles encajados, que no se tuvo el ritmo al que nos tiene acostumbrado y que la intensidad solo estuvo presente por fases.
Con esto, los isleños comenzaron dominando y pudieron resolver el partido en los primeros compases ya que, en el 4’, Juanmi Callejón puso a prueba a Lucas Anacker en un disparo de falta directa. En el 6’, Luis Ruiz se llenó de balón en una internada por la banda derecha y su disparo se fue alejado. En el 8’. Francis Ferrón tuvo la más clara para cambiar el curso del partido, y a fe que se hubiese cambiado radicalmente. Un error en la salida del balón del cuadro catalán permitió a Juanmi Callejón dar una asistencia para dejar al delantero centro isleño en solitario ante la desesperada salida del cancerbero del Cornellá. Su vaselina se fue demasiada alta y, con ello, se iba la más clara ocasión.
Todo parecía ir bien hasta que unas inocentes manos de Marc Carbó en la disputa del balón dentro del área azulina en un centro que no tenía mucho peligro desestabilizaron la balanza del lado visitante con la transformación de una pena máxima.
Acusó el golpe el cuadro isleño que, en los minutos siguientes, no parecían dar pie con bola. Los isleños no terminaban de hilvanar buenas jugadas y crear el peligro necesario para conseguir igualar la contienda. Por el contrario, el Cornellá, bien plantado y con peligrosos contragolpes, ponía el nudo en las gargantas de unos aficionados que más que disfrutar de un Domingo de Resurrección parecían estar todavía en una Semana de Pasión ilimitada.
En el 23’, Víctor Fernández indicó que los de Barcelona no se conformaban con el cero a uno e hizo emplearse a fondo a Perales y, antes de que llegase el final de la primera parte, llegó el segundo de los castigos, en una jugada repleta de imprecisiones donde Calderón, tras ser golpeado en un centro y en vez de quedarse fuera del terreno de juego lastimado, entró en el mismo y habilitó a un Chiki que aprovechó la indecisión de Martí Crespí para plantarse delante de Perales y poner el cero a dos con el que se cerraba el primer acto de un partido castigador.
Nacho Castro movió fichas tras el descanso y comenzó a quitar a defensas centrales para dar más profundidad y más ataque al equipo. Los isleños volvieron al campo enchufados para, cuanto antes, acortar distancias y meterse en el partido. Lo intentó al minuto Juanmi Callejón, cuyo remate de cabeza se fue fuera, pero el Cornellá seguía ordenado en defensa y buscaba rápidas contras que seguían teniendo en vilo al respetable. En el 50’, un disparo lejano de Rulo volvió a obligar a Perales.
Parecía que pocos cambios habría en la segunda parte hasta que un centro de Jaime Santos fue rematado magistralmente de cabeza por Pedro Benito para poner el uno a dos. Francis Ferrón volvió a tener en sus botas en el 74’ la igualada. Pero tal y como llegaron la alegría y la ilusión, llegaron el desencanto y el abatimiento. Jaime Morillas, sustituto del bigoleador Chiki, se marcó la jugada de la tarde, se deshizo con velocidad de Saúl y enganchó una volea lejos del alcance de un sorprendido Perales. El uno a tres era el mayor de los castigos, la sentencia, la crucifixión para un San Fernando que apenas tenía margen.
Pero la Semana Santa en La Isla es mágica y el San Fernando cuenta con la magia de la fe que tiene en las cosas que hace. Las postrimerías del encuentro fueron la resurrección de un equipo que parecía muerto. El dos a tres de Jaime Santos despertó al dormido y el tres a tres supuso el éxtasis. Por aquel entonces, ya había aparecido en escena Biabiany, que se convirtió en el redentor del equipo azulino. Mucho y mal ha llovido sin su presencia en el equipo.
No pudo terminarse de cumplimentar la remontada, que hubiese sido épica, pero el empate debe de servir para cambiar la dinámica y dejar atrás el bache. El viernes, en Tarragona, será el momento de certificar la recuperación.
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