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Londres, una ciudad con dos historias

  • En la zona Este de la capital, los centros comerciales bullen y las cajas registradoras corren a la inversa que en el Oeste

Las carreteras debían convertirse en trampas sin salida, los subterráneos serían una pesadilla y convenía trabajar desde casa. Pero el Londres olímpico tiene una imagen bien diferente.

Tras la primera semana de competición, los trenes funcionan como un reloj y los parques en la parte oeste de la ciudad son un paraíso para los ciclistas y los autobuses de turistas circulan vacíos.

Oxford Circus, corazón comercial de la capital, presenta un aspecto idílico para los compradores. El tráfico es fluido en Regent Street y serviciales voluntarios ofrecen asistencia en cualquier lengua a los turistas... si los encuentran.

Pero la historia es bien diferente en la parte este de Londres, donde se están celebrando los Juegos. Allí los centros comerciales bullen y las cajas registradoras corren al ritmo de deportistas, voluntarios y espectadores de todo el mundo.

"La afluencia está cumpliendo las expectativas. Aumentamos un 30% en las horas comerciales", explicó una portavoz del shopping situado junto al parque olímpico.

Shumon Miah, dueño de un restaurante indio, celebra unos días "maravillosamente agitados". "Recibimos al equipo de badminton coreano, al de hockey paquistaní y al de tiro de Bangladesh. Y cada noche a las 21 horas viene el equipo de Emiratos Árabes Unidos para romper su ayuno de Ramadán".

La felicidad de los comerciantes en el este contrasta con la desesperación de los del oeste, donde restaurantes, museos y comercios vienen sufriendo una imparable caída de ventas y dando un nuevo sentido al título de la célebre novela de Charles Dickens "Historia de dos ciudades". "Todo tranquilo en el frente oeste", comentaba con sorna el diario The Independent.

Y para Thiago Alves, dueño de un puesto de helados que lleva 42 años en Oxford Circus, no hay nada peor que la tranquilidad. "La situación es terrible. Estábamos esperando a los Juegos, pero no pasa nada. Las calles están vacías. Tal vez hay gente en Stratford (donde está el parque olímpico), aquí no".

Un portavoz de la organización de turismo ALVA explica esta nueva "división" de la ciudad en dos: si bien los turistas olímpicos llegaron en masa, los visitantes regulares decidieron evitar Londres "ante la percepción de que la ciudad estaría demasiado colapsada".

Antes de los Juegos, diversas autoridades alertaron que Londres podría convertirse en una pesadilla y aconsejaron mantenerse lejos del centro. Por eso muchos comerciantes culpan al gobierno de haber lanzado un mensaje "alarmante" al público que terminó por espantar su clientela.

También hoteles, taxistas, teatros y museos se quejan de la falta de clientes. Las cifras oficiales publicadas el miércoles indican que la circulación de vehículos por las calles londinenses se redujo un 17% desde que comenzaron los Juegos.

El operador de los transportes de la ciudad (TfL) insistió en que "nunca" aconsejó a la gente evitar Londres, sino que sólo recomendó planear con antelación sus viajes para evitar las estaciones más demandadas.

Pese a eso, TfL decidió el miércoles dejar de emitir un mensaje grabado que podía escucharse en todas las estaciones, autobuses y trenes y en el que el alcalde Boris Johnson advertía sobre la presión que sufre el sistema de transporte público.

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