Hípica estival con bocata de tortilla
Carreras de caballos en las playas de Sanlúcar
La ciudad de la manzanilla despidió ayer esta temporada de la tradicional competición ecuestre que cada verano concentra a miles de familias sanluqueñas y visitantes en esta orilla turística de la costa gaditana
Se acabó lo bueno. Ayer se disputaron las cuatro últimas pruebas de esta temporada de carreras de caballos en las playas de Sanlúcar. Miles de vecinos y visitantes se han divertido de lo lindo estos días ocupando su lugar preferido en el litoral para disfrutar muy de cerca con este espectáculo hípico sin parangón. La emoción también se palpa más allá del recinto de Las Piletas. El improvisado hipódromo está abarrotado en cada jornada de competición: la de ayer sábado, en pleno fin de semana, el registro de público fue aún mayor.
En un paseo por la playa llama la atención la concurrida familia Beato, de Sanlúcar, bien pertrechada de sombrillas para soportar los rigores del verano. Son hermanos y primos con una buena patulea. Los chiquillos corretean por la arena mientras esperan que pasen los caballos: primero exhibiéndose camino de la línea de salida y minutos después, ya de vuelta, en plena carrera. El sitio es privilegiado para tomar nota antes de apostar. Lo hacen en las propias instalaciones de Las Piletas, que no están muy lejos. De la contabilidad se encarga Lola, la señora mayor de la prole: "apostamos poquito, dos euros". Cuando le preguntamos, se acaba de enterar que han ganado casi 12 euros. "El año pasado conseguimos 32 euros", recuerda. Esta temporada no ha habido tanta suerte: una veces se gana y otras se pierde. Así son las carreras de Sanlúcar.
Esta familia que reside en un barrio popular situado en el acceso de la ciudad por la carretera de Trebujena elige este lugar sólo cuando hay competición: el resto del verano prefiere las playas de La Jara y de Bajo de Guía. Vaya donde vaya, lleva por delante sus dulces y refrescos, "poco alcohol". Las carreras se celebran más próximas a la cena que a la merienda, pero también cae algún que otro bocata de tortilla. "No nos perdemos ni un solo día", dice satisfecha una de las madres, que confiesa que "disfrutamos más que los niños".
La familia Camacho, de Sevilla, elige cada año, igualmente, los alrededores del recinto de Las Piletas para ver las carreras y, por supuesto, para apostar. Son dos matrimonios. Dos hermanas para dos hermanos y cuatro hijos en total. Bajan a Sanlúcar en verano cada vez que el trabajo se lo permite. Los maridos son de Sanlúcar y les tiran las playas y, desde luego, las carreras. Prefieren La Jara y se dejan ver por Las Piletas sólo cuando quieren ver el espectáculo. Lo suyo también es apostar. No lo hacen caprichosamente: conocen a no pocos jinetes y caballos, porque suelen ir a los hipódromos de Pineda y Dos Hermanas. "Pero nos gustan más estas carreras", admite Mari. Este año sólo han podido disfrutar de las dos últimas jornadas por las obligaciones del "curro", pero siempre están dispuestos a dar el "taponazo". Hace dos años Javier, un chico que, según apunta orgulloso, también conoce el hipódromo de Mijas, fue "el único acertante de una tripleta", ganando nada más y nada menos que 1.175 euros.
Los Camacho están ocupados con las apuestas incluso para hacerse la foto. "Un momento, porque queremos escuchar los dividendos de esta carrera", nos dicen cuando queremos inmortalizarlos. En fin, unos auténticos aficionados en plena playa. Para que luego digan que sólo hay pasión deportiva en las instalaciones ecuestres de Las Piletas.
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