Ciclismo l Vuelta a España

Farrar llega y besa el santo

  • El estadounidense se lleva la 11ª etapa al imponerse en un sprint alocado y sin control · La general, con Valverde en el liderato, no sufre ninguna alteración

El estadounidense Tyler Farrar ya sabe lo que es ganar en una gran Vuelta gracias a una enorme demostración al sprint que le llevó a la victoria en la undécima etapa. Todo transcurrió en un jornada en la que la general no se alteró, con Alejandro Valverde en la pole a las puertas de las tres etapas andaluzas con final en alto.

Farrar, de 25 años, apuntó su nombre en la pequeña historia de la Vuelta después de dos segundos puestos en el Tour y Giro. Disparó los brazos al cielo tras aguantar en cabeza en un sprint alocado y sin control, por delante del clasicómano belga Philippe Gilbert (Silence) y del italiano Marco Marcato (Vacansoleil). Entró en la pelea Iñaki Isasi (Euskaltel), cuarto, mientras que Óscar Freire entró noveno.

El americano, profesional desde 2006, se mostró satisfecho de romper la hegemonía del Columbia, que no colocó en esta ocasión a Greipel, machacado en el último puerto por el ritmo del Liquigas. Luchó él solito para apuntarse la octava victoria de la temporada en una carrera que quedó marcada antes del inicio por la ausencia del luxemburgués Frank Schleck (Saxo Bank), que abandonó la Vuelta por sus problemas en la rodilla.

El pelotón entró roto, pero lo favoritos entraron en el lote principal con el mismo tiempo de Farrar. Alejandro Valverde llegará a tierras andaluzas centrado en las decisivas tres etapas de montaña que se avecinan, con finales en Sierra Nevada, Velefique y La Pandera.

Llega la hora de la verdad de la Vuelta. Aunque también se comentó algo similar ante las jornadas de Aitana y Xorret de Catí, y allí no hubo más sangre que la de algunas caídas. El líder del Caisse d'Epargne gestionará la oportunidad de su vida para ganar una grande con 7 segundos de renta sobre Cadel Evans y 36 respecto a Robert Gesink, que ahora le escoltan en el podio. Ivan Basso y Samuel Sánchez, al quite, en torno al minuto.

En la jornada que marcó el paso del ecuador de la Vuelta, no faltó la escapada de rigor. Se formó en el ascenso del Collado Bermejo, un puerto de primera que inspiró en sus primeras rampas a un grupo de siete corredores, de los que sobrevivieron tres pasada la cima: Amets Txurruka (Euskaltel), el premio al ciclista más combativo del Tour 2007, el francés David Moncoutié (Cofidis), perro viejo del pelotón y último rey de la montaña de la Vuelta, y Johnny Hoogerland, un holandés con contrato fijo para participar de las aventuras.

Así que las maniobras de aproximación a los valientes comenzaron en el Alto de Campo de San Juan, cuando el Liquigas atizó el ritmo al ver que el alemán Greipel tenía problemas para respirar. No iba fino, así que a por él.

Las diferencias fueron cayendo en catarata, como cayeron los tres de vanguardia a 43 kilómetros de meta. Turno para el Caisse d'Epargne, que desgastó a sus hombres en el tramo llano para que no se marchara lejos el francés Remy Di Gregorio, que trató de sorprender. El Columbia no apareció para organizar la fiesta de Greipel, que aún ganó puestos para buscarse la vida en solitario, al estilo Freire, pero el alemán, sin su tren amarillo no es nadie, prefiere que le lleven en carroza hasta 200 metros de la meta, que es cuando no perdona.

El sprint se volvió loco, a 60 por hora. Se descontroló con un arranque de Fabian Cancellara bajo el banderín de último kilómetros. El suizo rompió los esquemas, como hace en contrarreloj, pero como tampoco es un supermán se quedó sin fuerzas. Tomó el relevo desde lejos Tyler Farrar, con mucho asfalto hasta la línea. Pareció que se iba a quedar en el intento, pero aguantó. Mereció la pena un último esfuerzo para estrenarse en la Vuelta.

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