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El Espanyol destrona al campeón en un partido para olvidar

  • Los 'periquitos' jugarán hoy la final contra el Atlético de Madrid después de eliminar al Sevilla en la tanda de penaltis

Si el simulacro de partido que ayer protagonizaron el Sevilla y el Espanyol en la segunda semifinal del Trofeo Carranza hubiera comenzado por la tanda de penaltis hubiera evitado mil y un bostezos y permitido a los sufridos aficionados disfrutar del verano de una manera más refrescante. O al menos más divertida. La lotería de la pena máxima colocó al conjunto periquito en la final después de un espectáculo infame producto de un torneo prematuro en el que dos equipos enfrascados en la pretemporada no estuvieron a la altura del prestigio que se le supone al torneo gaditano.

Al igual que en sus dos participaciones anteriores, el conjunto blanquiazul se clasificó para la final y ahora tratará de repetir el éxito cosechado en 1973, cuando levantó la copa de campeón. Los pericos destronaron al rey de las últimas ediciones y ahora quieren sumar su segundo título ante el Atlético de Madrid.

Ni el Espanyol fue superior al Sevilla, ni al contrario. Ambos rivalizaron en desaciertos en una noche desapacible por el fuerte viento de Levante y en un terreno de juego en estado lamentable. Muchos daban como favorito al cuadro presidido por José María del Nido, que además defendía título, pero no estuvo entonado y sólo el argentino Perotti merece salvarse de la quema por su voluntad y acierto.

Tanto tardaron en entrar en juego andaluces y catalanes que para entonces el descanso ya asomaba por el cronómetro. Sevillistas y espanyolistas se tomaron el encuentro con calma tal vez frenados por el incómodo viento habitual de estos lares. Sólo Perotti mostró algo más de empeño y a los ocho minutos se marcaba una peligrosa incursión por la banda izquierda que terminó en córner.

Las dos escuadras desplegaron sobre el maltrecho césped del Carranza con sendos 4-2-3-1 en un ensayo típico de pretemporada con escaso ritmo y nula pegada. El dominio fue alterno durante los primeros 45 minutos. Cuando el Sevilla apretaba, el Espanyol reaccionaba a base de empuje frenar a los de Antonio Álvarez.

El partido era infumable y los aplausos que eran incapaces de arrancar los jugadores desde el césped sí sonaron en la grada cuando en el minuto 16, la imagen de Antonio Puerta -el número de su dorsal- aparecía en el vídeo marcador. La secuencia se repetía cinco minutos más tarde, en el 21 pero esta vez con la fotografía de Jarque (el número de su camiseta).

El Espanyol puso las primeras ocasiones de peligro que desbarató Palop con dos intervenciones en una misma jugada, primero a lanzamiento de Moisés y luego tras disparo de Callejón. Corría el 25 y tres después un tiro de Javi López pasaba cerca de palo derecho de la meta sevillista.

Los de Pochettino encontraban más espacios en ataque y se agazapaban en defensa para taponar el arsenal ofensivo de los andaluces. Frenaron a todos excepto al argentino Perotti, el mejor con diferencia de los 32 jugadores que ayer entraron en escena.

En medio del aburrimiento, Squillaci cometía un error de bulto al perder el balón dentro de su área. Luis García, atento, ponía el balón a Javi López, que superaba a Palop con un disparo atinado para poner el 1-0 en el marcador. Era el minuto 41 y cuando parecía que así iba a llegar el descanso, de nuevo apareció Perotti en el 45 para hacer una jugada maestra por la izquierda que acabó en derribo fuera del área. Ayza Gámez, en un exceso de vista, señaló penalti que se encargó de transformar Kanouté de manera un tanto extraña.

Los periquitos rozaron de nuevo el gol en el albor de la segunda mitad merced a la debilidad defensiva de los de Nervión. Fue un comienzo eléctrico que presagiaba un segundo acto algo más entretenido. El Sevilla respondió en el 57, pero el golpe se quedó en amago cuando Luis Fabiano controló mal el balón que le hubiera dejado solo ante Kameni tras un buen servicio de Alfaro.

Los sevillistas imprimieron mayor ritmo por momentos gracias al incombustible Perotti y a sus cabalgadas por la izquierda. Álvarez daba entrada al campeón del mundo Jesús Navas buscando más velocidad por la derecha y enseguida se notó el efecto. Una jugada iniciada por él casi acaba en gol tras remate desviado de Kanouté en el 68.

Después el partido volvió a entrar en una fase depresiva, con pases sin profundidad, falta de presión y aparente pocas ganas, lo que dio como resultado un cóctel somnoliento.

La deriva destructiva del partido despertó puntual interés en una jugada aislada a los 79 minutos, cuando el trencilla decretó penalti una acción dentro del área periquita por un presunto codazo de Kameni a Negredo en un salto. El delantero madrileño lanzó la pena máxima de forma penosa y Kameni, acertado, desvió a córner. Apenas hubo tiempo para más.

El pitido final dio paso a la suerte de los penaltis que cayó del lado del Espanyol.

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