Reyes Magos
30 años de Los Tontos de Capirote. Por Javi Osuna
Tal día como hoy, pero de hace 30 años, un 27 de enero de 1986 cantaba en el Falla 'Los tontos de capirote'. Había expectación por ver actuar a los "herejes"; irrumpían en la escena, para satisfacción de aquella población más progresista (se retomaban críticas al clero que no habían vuelto a producirse desde la Segunda República) y horror de los sectores más conservadores y religiosos. Hacía nueve años que había muerto la Dictadura, y cinco desde que los fantasmas golpistas habían dejado oír el ruido de sables en el hemiciclo del Congreso de los Diputados. El Diario de Cádiz, todavía con el formato de sábana, llevaba a portada, al día siguiente (28), que "los presos de Barcelona y Valladolid seguían pidiendo la reinserción social"; que "el gobierno gastaba 650 millones de pesetas en publicidad del referéndum de la OTAN"; que existía el "contrabando de mortadela" (¿?); "que llegaba a Cadiz Rodríguez de la Borbolla" (a la sazón, presidente de la Junta de Andalucía)... y que Los tontos de capirote salieron del Falla en un furgón de la policía, en tratamiento foto-periodístico y tamaño destacado: Esto decía, resumida, la crónica de Óscar Lobato: “Aunque los responsables de Protección Civil aseguraban que el dispositivo de seguridad era ayer en el Falla el mismo de todas las noches, la verdad es que el despliegue con motivo de la actuación de “los tontos de capirote” y los rumores consiguientes sobre que se preparaba un boicot a la chirigota cuando apareciera en el escenario, se hizo patente ya desde antes de que los accesos al teatro se abrieran. Concretamente en el hall de entrada podían verse, además de los porteros que extremaban su función de comprobar entradas y pases con encomiable celo, cuatro miembros de la Patrulla Verde de la Policía Municipal, cuatro policías nacionales, dos de ellos de la Brigada Especial, y tres bomberos. En el interior del teatro se distribuían otros miembros de la Policía Nacional, así como en la puerta de entrada –en la que se situaron dos coches patrulla-, en un número aproximado en total de 10 o 12. Se da la circunstancia de que ayer fue el primer día que este Cuerpo fue desplazado al teatro. Los agentes situados junto a los porteros en la entrada, procedían a registrar cualquier bulto o bolsa que les pareciera sospechoso –no hay que olvidar que los rumores que estos días han circulado por la ciudad hablaban de que los boicoteadores lanzarían a la chirigota huevos y tomates-. Los miembros de Protección Civil y de la Patrulla Verde, así como los bomberos, permanecían más visibles que de costumbre situados en los puntos estratégicos distribuidos a lo largo y ancho del recinto del Falla, incluidos naturalmente, pasillos interiores, accesos a los camerinos y escenario. Por último, para que nada faltara, la camilla con que cuenta el botiquín y que hasta ahora había permanecido apoyada sobre la pared en un rincón, aparecía impecablemente dispuesta para su uso inmediato, colchón, almohada y sábanas incluidos.”
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