En España hay un millón y medio de piscinas. Para que la gente se haga una composición de lugar, las piscinas consumen el 1% de los recursos hídricos del país. Esa obsesión californiana no tiene parangón con ningún otro país de las características del nuestro, un país seco (ahora se dice “con estrés hídrico”) donde periódicamente nos llaman al ahorro. Además de la hemorragia de piscinas, conviene destacar que en medio de la sequía el 80% del agua embalsada se destina a la agricultura, como si viviéramos en un país del norte de Europa. Entre eso y los escapes de la red, nos anuncian restricciones para otoño, que en verano hay que tratara bien a los turistas no vaya a ser que LLORECA se queje de nuevo. Es curiosa esa obsesión tan española por las piscinas, aunque sean meras piletas como el que se mete en una bañera. Es lo máximo para cualquier familia de la clase media aspiracional disponer de su alberca donde meterse en remojo y que los niños puedan jugar. El colmo son las piscinas en las azoteas, que Martín Vila quería prohibir o restringir pero quedó en un mero anuncio. Vemos azoteas a unos metros del mar con una piscina, así los privilegiados no se tienen que mezclar con la chusma en La Caleta. La playita de la Punta de San Felipe se va a privatizar como si estuviéramos en la Costa Azul, que la gente con dinero quiere las cosas en exclusiva. Los señoritos del Club Náutico se inventaron una concesión administrativa de la Autoridad Portuaria para poner una piscina en el dominio público marítimo terrestre, en un espacio destinado a todos los españoles. Tan exclusiva para sus socios que alguien se cagó en ella y la han tenido que cerrar durante unos días, supongo que expulsando el agua contaminada al mar que está a unos pocos metros . En Cádiz se riega y se baldea con agua potable y , cuando llega el caso, con agua de alguna piscina municipal. Ahora han pedido permiso para coger del pozo del Chalet de Varela porque hasta octubre no estará disponible la depuración terciaria de la depuradora de Cádiz y San Fernando. Se esfuerza el asesor-propagandista de redes sociales del Equipo de Gobierno para mostrarnos calles baldeadas, sin informar que se hace con agua potable, que la propaganda es lo que tiene y hay que justificar el sueldo que se le paga con el dinero de los impuestos que usted y yo nos dejamos cada año, en este caso a mayor gloria del nuevo régimen. No dudo del esfuerzo del Teru pero entre riegos, piscinas, baldeos y pérdidas, vamos a dejar seco Los Hurones , con el presidente del Consorcio de la Zona Gaditana dedicado a Izquierda Unida a pesar del sueldo que se puso a sí mismo, vivir del pesebre es lo que tiene. Y Jesús Oliden se jubiló el martes pasado.
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