Azufre e incienso

27 de enero 2013 - 12:45

Los capillitas son muy mirados a la hora de que el carnaval no invada la cuaresma. Les molesta de manera especial que desde el miércoles de ceniza en adelante siga habiendo actos de carnaval. Transigen con el segundo fin de semana, pero se aprestan a efectuar ese acto simbólico que es la quema del plumero, el momento a partir del cual ellos piensan que el protagonismo pasa de los carnavaleros a los cofrades. Cuestión de vanidades al fin y al cabo, solo que en el caso de los capillas está revisto de todo un argumentario dogmático y teológico. Lo del carnaval es más simple: ganas de divertirse. Estamos en momentos de carnaval y aún así la Iglesia sigue a lo suyo. A veces se mezcla el azufre y el incienso, los fastos de carnaval y las ceremonias cofrades. Ocurre en el Carnaval Chiquito y hoy en este periódico, que dedica 6 páginas a asuntos de la Iglesia (Catedral, San Felipe, lasalianos) y 16 al carnaval.

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