Del inconveniente de haber nacido | Estreno en Filmin Los niños perdidos

Una sugerente imagen del filme de la austriaca Sandra Wollner.

Una sugerente imagen del filme de la austriaca Sandra Wollner.

Unas imágenes confusas e inestables y la voz susurrante de una niña nos adentran en este relato de ciencia-ficción que vuelve a tener al androide como figura central en la que depositar los últimos vestigios de lo humano, su lado oscuro y sus contradicciones, el irreparable sentimiento de la pérdida, el inaprensible sentido del tiempo que no puede ya recuperarse.

Entre Pinocho y Frankestein, y más allá de Scott, Spielberg, Garland y sus universos distópicos y tecnológicos, el androide desdoblado de la austriaca Sandra Wollner se mueve en un presente reconocible, baja el tono de voz, repite sus recuerdos programados como un mantra y observa con su mirada gélida tras su inexpresiva máscara de látex, asumiendo su condición vicaria que hace posibles las fantasías sexuales del hombre o la sustitución de la memoria del hijo perdido. Niños perdidos y encontrados entre dos tiempos y espacios, niños-testigo que narran su propia historia desde un ocaso en el que los fragmentos de la biografía se confunden ya de una vida a otra, entre las arquitecturas de pulcro diseño modernista y el verano luminoso de la primera historia y los paisajes grisáceos e invernales de la periferia urbana de la segunda.

Dos historias de suplantación que se entrecruzan y comunican a través de un sólido ejercicio cinematográfico forjado en el punto de vista, en la repetición y los silencios, en un cuidado tratamiento sonoro y una mirada fría y distanciada que deja entrever inquietantes pasajes del tabú y la muerte. Nadie dijo que el futuro y la tecnología podrían curar el dolor o ahuyentar las pesadillas.