Los niños y niñas de Sancti Petri

Más de medio centenar de antiguos residentes de la antigua península almadrabera recuerda su niñez cuando vivían en el poblado

Imagen de la ceremonia religiosa que se celebró en la capilla.
Imagen de la ceremonia religiosa que se celebró en la capilla.
F. Melero Chiclana

08 de noviembre 2015 - 01:00

La cita estaba fijada a las doce del mediodía en la nueva capilla de Sancti Petri. En ese lugar han quedado más de medio centenar de personas con sus respectivas familias para escarbar en los recuerdos de su niñez. Rescatar de la memoria esos momentos en los que cuando eran niños correteaban en las calles del poblado marinero de Sancti Petri y hacían vida junto a sus padres, hermanos y vecinos.

Se trata de un reencuentro inolvidable de aquellos que se criaron en la antigua península cuando en ese enclave se respiraba una intensa vida social y familiar, así como laboral mediante las faenas en la antigua almadraba y en la fábrica de atún, o ganándose el pan como pescadores u otras tareas de marinería. Eran tiempos en los que esta zona contaba con su biblioteca, iglesia y colegios, así como con viviendas a escasos metros del mar.

En concreto, las personas que se reunieron este fin de semana en el poblado son los niños y niñas de Sancti Petri nacidos entre los años 1941 y 1971. Precisamente, a finales de la década de los 60 y principios de los 70, los habitantes de la península fueron abandonando sus casas, que ahora presentan un estado más que lamentable, ya prácticamente en ruinas.

Miguel Ángel Baro, es uno de esos niños que acudió a esta ineludible convocatoria con viejos amigos y amigas de la infancia con los que intercambió abrazos, besos e impresiones de esa importante etapa de sus vidas en un emplazamiento inigualable.

Ya hubo un primer encuentro de este grupo de antiguos pobladores de Sancti Petri el pasado mes de agosto, pero en esta ocasión asistieron mucha más gente a esta llamada con el pasado.

Frente a la capilla del poblado comenzaron a concentrarse y a reconocerse esas personas que ya peinan canas al tiempo que mostraban viejas fotos cuando hicieron la primera comunión o compartían bancas en el colegio de Sancti Petri. Después se celebró una misa oficiada por el padre Emilio López Botello y al final de la ceremonia religiosa cantaron la salve marinera en honor a la Virgen del Carmen, patrona de los marineros.

Todo un cúmulo de emociones compartidas entre los que aún viven en Chiclana y los que se desplazaron hasta Sancti Petri desde distintas poblaciones de la provincia para no perderse esta cita con el recuerdo, que más tarde prosiguió con un almuerzo en el Club de Suboficiales de la Armada en San Fernando.

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