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Una joven chiclanera en el universo de ‘Los Juegos del Hambre’

Nieves Rodríguez participa como doble en la sexta entrega de esta exitosa saga cinematográfica, rodada en Asturias

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La intérprete estudia sexto de Primaria en el CEIP La Barrosa.

Nunca pudo imaginar la chiclanera Nieves Rodríguez Rubio, de tan solo 11 años de edad, que su incursión en el mundo cinematográfico iba a ser en una superproducción de Hollywood. Y es que esta joven participa en el casting de ‘Amanecer de la cosecha’, la sexta entrega de la saga de ‘Los Juegos del Hambre’, una de las franquicias más exitosas del cine contemporáneo y cuyo estreno está previsto para finales de este 2026.

El rodaje, y con él todo el despliegue técnico y humano que supone un film de estas características, se desplazó durante los meses de julio y agosto del pasado año a Asturias, a localizaciones naturales de gran valor paisajístico, como el Parque Natural de Somiedo, además de escenarios urbanos en Oviedo, transformando estos enclaves del norte de España en el escenario de Panem. Y hasta allí llegó Nieves, acompañada de su madre, Nieves Rubio, dispuesta a vivir su debut como doble infantil en una gran producción internacional.

Esta buena estudiante de sexto de Primaria en el CEIP La Barrosa tiene muy claro que esta profesión siempre ha despertado en ella una atracción especial. Desde muy pronto soñaba con ser actriz, aunque nunca se le pasó por la cabeza que su primer contacto con una película de este nivel llegaría de una forma tan inesperada.

Todo comenzó a principios del verano, cuenta ella misma, cuando recibió una llamada en la que le proponían participar en una película. La sorpresa inicial fue tal que, en un primer momento, confiesa, “pensé que se trataba de una broma o de algún tipo de engaño”. Sin embargo, al confirmarse la veracidad de la propuesta, la emoción fue inmediata. Explica que “no tuve que pasar por un casting convencional: bastó con enviar selfies y algunas fotografías para ser seleccionada”. Hasta entonces, no había trabajado nunca en el cine, aunque en su entorno familiar ya existía un pequeño precedente, ya que su hermano había participado en campañas publicitarias como modelo.

No obstante, aún le aguardaban sorpresas. Y es que la dimensión real del proyecto no la conoció hasta llegar a Asturias. Allí la citaron sin saber con exactitud cuál sería su papel ni el alcance de la producción. Todo estaba rodeado de un gran misterio. Y fue, una vez que aterrizó en Oviedo, cuando descubrió que formaría parte del equipo como doble de la actriz Alina Reid, que interpreta a Kerna, uno de los personajes del film.

Su trabajo ha consistido en sustituir a esta -también menor de edad- en aquellas escenas en las que no era necesario mostrar el rostro o cuando la protagonista alcanzaba el límite de horas de rodaje permitidas por la normativa laboral infantil. Planos de espaldas, escenas en movimiento o secuencias técnicas que requerían continuidad eran algunas de las situaciones en las que entraba en acción. Un trabajo discreto, pero esencial para el desarrollo de una película.

El ambiente le impresionó desde el primer día. Decenas de profesionales trabajando de manera coordinada: equipos de maquillaje y peluquería, especialistas en efectos especiales, técnicos de sonido, cámaras y un sinfín de personas moviéndose con precisión milimétrica. Recuerda especialmente la figura del director, Francis Lawrence, al que define como “simpático”, y la sensación de estar dentro de una auténtica película de Hollywood. Relata que las indicaciones se daban mayoritariamente en inglés, aunque en muchas ocasiones contaban con traductores, lo que le permitió adaptarse sin dificultad.

Durante su estancia en el Principado, hizo amistad con otros niños que también trabajaban como dobles y figurantes, creando un pequeño grupo con el que compartía tanto los momentos de rodaje como los ratos libres. Incluso llegó a entablar amistad con Ben Wang, actor de ‘Karate Kid: Legends’, con quien se comunicaba “utilizando un inglés básico”. También pudo ver de cerca a algunos de los protagonistas, aunque el contacto con ellos fue mínimo, algo que acepta con naturalidad y sin perder la ilusión.

Lejos de lo que podría pensarse, la joven asegura que no tuvo que afrontar escenas especialmente duras. El trabajo estaba bien planificado: se ensayaba un día y se grababa al siguiente, lo que hacía que todo resultara más sencillo. Destaca lo mucho que le gustó “el vestuario, el entorno natural de los escenarios y el compañerismo que se respiraba en el equipo”. Para ella, cada jornada era una mezcla de aprendizaje y diversión.

Cuando el rodaje llegó a su fin, la sensación fue agridulce. Por un lado, la satisfacción de haber vivido una experiencia única; por otro, la pena de despedirse de un entorno que había disfrutado intensamente. A día de hoy mantiene contacto con algunos de los compañeros de rodaje, principalmente a través de sus madres.

Nieves no esconde su deseo de seguir vinculada a esta industria. Aunque sabe que los estudios son esenciales, confiesa que no le importaría que el trabajo artístico tuviera cada vez más peso en su vida. Su gran sueño sería participar algún día en ‘Stranger Things’, su serie favorita, o al menos “poder presenciar de cerca el rodaje”. No tiene un intérprete preferido en concreto, pero sí un mensaje muy claro para otros niños y niñas que sueñan con el cine: “No rendirse nunca y seguir intentándolo”.

La historia de Nieves es la de una oportunidad inesperada, la de poner su granito de arena en una gran maquinaria cinematográfica que, sin embargo, ha supuesto una experiencia inolvidable, “superguay”, para esta chiclanera que ya puede decir que ha formado parte del universo de ‘Los Juegos del Hambre’.

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