Carnaval

Ladrones y trovadores, transgresores

  • Aragón y los Carapapa le dan un pellizco al Falla con su reivindicación y sus críticas al Concurso Perdón a Cádiz y mínima pero deseada esperanza de un futuro de nuevo juntos

En los alrededores no se respiraba el aire limpio que corre por todo Cádiz desde el Campo del Sur. No olía a Caleta ni a sal. En la loma de un castillo, a la ribera del Guadaira, la copla valiente de Juan Carlos Aragón y de los hermanos Márquez Mateo se apoderó de los corazones de Alcalá, de Sevilla, de Cádiz, de Andalucía, de España... El carnaval, su carnaval, es la copla reivindicativa y ésta, defienden los autores, no es patrimonio de nadie más que de ellos y su público.

La transgresión de Juan Carlos alcanzó su límite. Si concursar apenas condicionó su afiladísima pluma, sin ese corsé se desmelenó. Tuvo para todos: el Ayuntamiento, la alcaldesa, el Patronato y los demás autores, compañeros aún incapaces de soltarse de esos yugos. Ocho pasodobles y seis cuplés y hasta un popurrí con una cuarteta repetida que resume la actuación. "Y en el Falla no me quedo porque allí al final al que le roban es a mí", proclaman estos Robin Hood de la Caleta que no olvidan su ley natural en la presentación: "No hemos venido aquí a servir a nadie".

Con Juan Carlos de enlace entre coplas y coplas, erre que erre con su ironía y mordacidad, el primer pasodoble de 'Los Ladrones' era obligado. "Perdona, Cádiz, pero el maltrato sufrido no merecía otro camino. Esta caravana ha cogido carretera y manta como otra gaditana que se va y quién sabe si algún día volverá", cantan Bohórquez, Ramoni, el Pellejo... con más garra y fuerza que nunca y con alguna reminiscencia en la música, mínima quizá, a esa maravilla de comparsa que es 'Las noches de Bohemia'.

Defienden a sus fanáticos en el segundo de los verdaderos fanáticos, de ese autor que es "una sombra de lo que era", al que se mete con ese que disfruta con sus coplas, al talibanismo en ocasiones de los diarios, "como si no hubiese cosas más importantes que contar". La infidelidad de la mujer, la escuela que hace al niño "esclavo de sus gobernantes", las políticas de Rajoy con la crisis y los trabajadores... Y el remate para los que siguen de "rodillas ante el poder, vendidos al Ayuntamiento por limosnas" y para ese "Patronato mafioso". Una crítica ácida que levanta pasiones entre los juancarlistas y enciende un recinto moderno y convencional que ya siquiera para sí la enésima parte del encanto del Falla.

Cuplés de los mejores del repertorio del autor. Hace reír (le sobra el último, con el cayetano de por medio). "Si quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón (...), roba ladrón sin piedad y tendrás cien años de justicia y libertad", cantan estos comparsistas que se presentaron como ladrones que "roban despacio y reparten deprisa".

Y de la reivindicación de 'Los ladrones', de esa rebelión interna de su autor contra el orden establecido, a la crítica social y política de los Carapapa. De la transgresión canalla a ésa que llega más al corazón, que tiene siempre presente al individuo, indefenso ante la sociedad, a la mujer, al recién nacido, a la madre...

Con una música de aires medievales perfectamente empastada en la prosa y el pellizco único del punteao de Perico, 'Los trovadores' de los Márquez Mateo conquistaron el auditorio con una comparsa melódica, armónica y con hilazón de principio a fin. El Falla, siempre muy presente, como Cádiz. "En sus tablas he echado los dientes y aprendí a perder y a ganar, 24 concursando aunque sea pura mafia, pero ese veneno cómo no lo voy a echar de menos", cantan en un primer pasodoble crítico contra la situación que viven aun elegida por ellos contra "ese Patronato corrompido" y esa alcaldesa que sólo quiere a Cádiz por febrero y por dinero; "y luego somos nosotros los peseteros".

Pasodoble de loa al Papa Francisco, "con su sotana sencilla y las sandalias del pescador", al príncipe Felipe... Y a la justicia. "¿Cómo voy a creer si al que mató a mi hija lo ha puesto la justicia en la calle?", se preguntan estos trovadores en su crítica al sistema, como con la "pensión de esa madre" que mantiene al hijo y a sus nietos, o con la defensa del aborto en contra de un ministro que lo considera "delito". Un hermoso recorrido por el día a día de la sociedad que rematan con un piropo a Cádiz, "que es pá verla, no pá comprarla", apostillan.

Y chirigoteros al máximo sus cuplés, del primero al sexto, "y bendita la suerte que tengo de ser gaditano y de ser un coplero, que lleva su nombre por el mundo entero", acaban su estribillo despertando un mar de aplausos en Alcalá, a la par que en el Falla la comparsa alcalareña 'Los colaos del paraíso' cierra el primer día de concurso. Bendita paradoja.

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