El peso del factor económico en la crisis del Cádiz CF
Si el club tiene que abordar un cambio de entrenador, en las decisiones a tomar quedará de manifiesto el músculo financiero existente
Situación límite de Garitano en el Cádiz CF: al borde del despido
Es un plato de mal gusto, pero al mismo tiempo se trata de una realidad que amenaza el futuro más inmediato del Cádiz CF. Llega el Real Zaragoza, que es colista, y el conjunto gaditano le espera con la horrorosa carta de presentación de haber sumado un punto de los últimos 21 en juego, y de estar dejando sobre el verde síntomas que posiblemente en otros casos la cuerda ya se habría roto por el sitio de siempre.
El Cádiz CF, en caída libre, sabe a lo que se enfrenta este viernes en el estadio Nuevo Mirandilla (20:30 horas); el rival, la protesta de la afición, jugadores enfrascados por las cosas que no salen, un Gaizka Garitano muy tocado... Y todo eso con el equipo cada vez más cerca del terror del descenso a Primera Federación, que para un club como el amarillo es caer al fondo del pozo.
Esa paciencia de la que presumen los dirigentes de la entidad en cuanto a tomar decisiones con sus entrenadores y de mantener la absoluta confianza en el vasco, tendrá las horas contadas si ante los maños se produce en enésimo batacazo. Las palabras se las llevará el viento cuando toda una masa social se pone de uñas y es el máximo dirigente el que carga con la ración de quejas con insultos incluidos, porque esto último, desgraciadamente, está a la orden del día.
El Cádiz CF se ahoga ahora que la lluvia ha regresado y tendrá que hacer frente a un test serio si las cosas no salen bien este viernes. La cuestión es que sobre la mesa, bajo el silencio más absoluto, estará la capacidad económica del club para afrontar el despido de un entrenador con todos sus ayudantes. ¿Hay músculo financiero para esa operación? Hubo casos en el pasado cuando la cuerda del banquillo se rompió y esos ya ex entrenadores tardaron más de lo normal en recibir lo que les correspondía tras una destitución.
Cambiar de cuerpo técnico tiene un precio y una responsabilidad porque la revolución que se debe buscar también tiene un coste. Hay algunos mentideros futbolísticos que piensan que si el 'caninismo' económico es grande, se abrirá la puerta del filial para que pase una apuesta que tiene un tufo de experimento muy atrevido si el elegido es Francisco Cordero 'Rubio', técnico del filial. Nadie duda de su preparación, pero un Cádiz CF en Segunda luchando por no bajar a Primera Federación es un toro cuesta abajo que se puede llevar todo y a todos por delante.
Una elección externa, un entrenador que proceda del fútbol profesional y que traiga bajo el brazo a su gente de confianza, parece lo más adecuado para salvar la situación, si es que al final fuera necesario cambiar de técnico. Eso cuesta dinero, si bien más dinero se pierde o se deja de ingresar si se produjera la ruina de descender a la antigua Segunda B, esa categoría que fue durante mucho tiempo un lastre en la economía y en la historia del Cádiz CF.
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