Fútbol | Segunda División B Una liga de filiales como solución

  • Muchos clubes ven en la creación de esta competición una manera de descongestionar una categoría de bronce que podría contar con 98 equipos el curso próximo.

Saturday y Pana pugnan en el duelo de filiales Sevilla Atlético-Cádiz B disputado esta campaña. Saturday y Pana pugnan en el duelo de filiales Sevilla Atlético-Cádiz B disputado esta campaña.

Saturday y Pana pugnan en el duelo de filiales Sevilla Atlético-Cádiz B disputado esta campaña. / JOSÉ ÁNGEL GARCÍA

La propuesta de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) de dar por concluida la competición en los cuatro grupos de Segunda B y los 18 de Tercera ha abierto un debate en el que las opiniones por parte de los clubes afectados son tan numerosas como variadas. Voces a favor y en contra de una planteamiento federativo que, de antemano, se sabía que no iba a contentar a todos.

En Segunda B, frenar los descensos y disputar entre los cuatro primeros clasificados una fase de ascenso por la vía rápida -a partido único cada eliminatoria y en campo neutral- ha despertado las voces de muchos clubes de la división de bronce. Hasta hay casos de algunos que están entre los cuatro primeros y que no están conformes, ya que entienden que a falta de diez jornadas para el final de la fase regular tenían opciones de alcanzar la primera posición.

La cuestión es que la posibilidad que ha puesto sobre la mesa el ente que preside Luis Rubiales daría paso a cuatro ascensos a Segunda A a través de ese play-off exprés. Esas plazas serían cubiertas por los cuatro descendidos de la categoría de plata. Pero al no haber descendidos a Tercera y subir de esa categoría 18 equipos -también con una fase de ascenso exprés-, el desenlace sería que la temporada 2020-21 la Segunda B contaría con 98 equipos, que muy posiblemente irían divididos en cinco grupos. Una barbaridad cuando se lleva años pidiendo la reestructuración de una división con 80 conjuntos.

Llegado a este punto, son muchos los clubes que ven una tabla de salvación en la creación de una liga de filiales; algo así como una forma de poder descongestionar la categoría de bronce del futuro más inmediato. Esta opción podría sacar de Segunda B a un total de 20 equipos que son los filiales que estaban compitiendo en la presente temporada (Atlético de Madrid B, Real Madrid Castilla, Oviedo B, Sporting B, Las Palmas Atlético, Celta B, Getafe B, Athletic B, Valladolid Promesas, Real Sociedad B, Osasuna B, Alavés B, Barcelona B, Villarreal B, Espanyol B, Atlético Levante, Valencia Mestalla, Sevilla Atlético, Cádiz B y Recreativo Granada).

Esas vacantes para desplazar a estos filiales a una competición propia -a la que se podrían unir algunos de los ocho filiales de Tercera que estaban en zona de fase de ascenso antes del parón-, harían que los ascensos a Segunda B dieran paso a que se mantuviera una cifra total de conjuntos similar a los últimos años. Muy lejos de los 98 equipos que muy pocos dirigentes del fútbol de bronce ven con buenos ojos con la actual propuesta de la RFEF.

El filial del Cádiz sería actor protagonista al ser unos de los futuribles candidatos a esa liga de filiales que ahora claman muchas voces del fútbol de bronce.

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