Cádiz CF

Rival maldito para José Mari

  • El centrocampista, baja el próximo lunes por acumulación, se lesionó de gravedad ante el Zaragoza en 2017 y desde entonces no ha vuelto a enfrentarse a su ex equipo

José Mari encara con el balón a Querol, acosado por Manu y ante la mirada de Sergio González. José Mari encara con el balón a Querol, acosado por Manu y ante la mirada de Sergio González.

José Mari encara con el balón a Querol, acosado por Manu y ante la mirada de Sergio González. / Marcos Piñero

No parece que el Zaragoza sea el rival preferido de José Mari en la categoría de plata del fútbol español. Desde luego motivos tiene para salir corriendo con sólo escuchar el nombre del titular de la capital aragonesa, por más que se trate de un ex equipo del que incluso pueda que guarde buenos recuerdos. Lo que le ha sucedido en las últimas dos temporadas justifica más que de sobra que prefiera no pensar mucho en los antecedentes más recientes ante el conjunto maño.

En efecto, la sanción que deberá cumplir el próximo lunes en el encuentro liguero que enfrenta al Cádiz con el cuadro zaragocista en el Ramón de Carranza no es más que la punta del iceberg de una larga lista de incidencias. De hecho, el castigo por acumulación de cinco cartulinas amarillas se antoja como lo menos malo que le ha ocurrido al futbolista de Rota en el último año y medio frente a los aragoneses.

Sin el roteño, Garrido y Álex han formado el doble pivote de Cervera frente a los aragoneses

La maldición de José Mari con el Zaragoza comenzó en diciembre de 2017, en el choque de la primera vuelta liguera que los gaditanos disputaban en La Romareda. Aunque en lo deportivo las cosas salieron todo lo bien que era deseable porque un gol de Álvaro García en el minuto 51 y otro de Dani Romera en el 89’ aseguraron los tres puntos (0-2), lo cierto es que una durísima y luego muy criticada entrada de Papu obligó a José Mari a abandonar el campo en el minuto 39, sustituido por Abdullah. Las posteriores pruebas médicas confirmaron el temido diagnóstico y una intervención quirúrgica de menisco externo y ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha que le mantuvo en el dique seco hasta final de campaña.

Lógicamente, el segundo capitán cadista se perdió la cita de la segunda vuelta, en el que Barral, en el minuto 6, y Álvaro García, en el 67’, resolvieron a favor de los gaditanos, que saltaron al campo con un once en el que Garrido y Álex Fernández formaron como integrantes del doble pivote en la zona ancha.

De regreso al grupo con el arranque de la pretemporada el pasado verano, una incorporación celebrada por la propia plantilla y por los responsables deportivos del club como si de un gran fichaje se tratara, José Mari volvió a ganarse la confianza de Álvaro Cervera para hacerse con un hueco fijo en el once habitual, pero la realidad del Zaragoza de nuevo se interpuso en su camino. De este modo, al margen del cruce de Copa del Rey, en el que no intervino y que se saldó de manera satisfactoria gracias al tanto de Manu Vallejo en el minuto 55 (0-1), el compromiso de la primera vuelta en La Romareda se convirtió otra vez en un quiero y no puedo para el medio roteño, que finalmente causó baja por culpa de unas molestias en un pie. El Cádiz, inmerso en su mejor racha de todo el curso, salvó el envite con un solitario gol de Lekic en el 20’ (0-1). Y, de nuevo, el entrenador se inclinó por la pareja compuesta por Garrido y Álex para ganar la batalla del centro del campo.

A tenor de lo visto hasta la fecha contra el Zaragoza, ausente José Mari por diferentes razones, el vasco y el madrileño se perfilan como los elegidos del técnico para la zona ancha, excepción hecha del partido copero de finales de 2018, en el que junto al bilbaíno actuó el francés Karim Azamoum, prácticamente defenestrado e inédito en el torneo doméstico, hasta tal punto que decidió cambiar de aires en el mercado de invierno al aceptar marcharse en calidad de cedido al Elche.

Cervera aún tiene por delante varios días para encajar las piezas, máxime teniendo en cuenta que en esta oportunidad Garrido podría llegar a lo justo o incluso no llegar después de estar lesionado.

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