Cádiz CF

Nota alta en el ecuador

  • El equipo amarillo completa una meritoria primera vuelta tras superar un mal arranque

  • El conjunto de Cervera encarrila el primer objetivo y alimenta el sueño de algo más

Salvi intenta superar por velocidad a un rival durante el choque ante el Granada. Salvi intenta superar por velocidad a un rival durante el choque ante el Granada.

Salvi intenta superar por velocidad a un rival durante el choque ante el Granada. / Jesús Marín

La primera vuelta de La Liga 1|2|3 deja al Cádiz CF ubicado en la séptima posición con 33 puntos. Es la primera vez, desde su regreso a la categoría de plata, que el conjunto amarillo no ocupa una plaza en la zona noble de la clasificación justo en el ecuador del campeonato, aunque el recorrido es similar. En la temporada 2016/17 era el inquilino del cuarto puesto en la jornada 21ª con 33 puntos, los mismos que ahora. En la 2017/18 residía en el segundo peldaño –en ascenso directo- con 39 puntos, a sólo uno del liderato, que entonces ostentaba el Huesca.

El Cádiz no aparece a día de hoy en los seis escalones más elevados pero el séptimo cajón, pegado a la sala vip, es una posición de mérito que avala el desarrollo global de una primera vuelta que ha sido positiva. El equipo de Álvaro Cervera consigue un año más meterse en la parte alta de la tabla a la espera de lo que suceda en el tramo más complicado del curso.

Le costó entrar en materia pero cuando puso la maquinaria a punto se mostró como uno de los rivales más incómodos del torneo. Así está considerado por los demás. Vivir tan cerca, como el vecino de al lado de los puestos más codiciados en una Liga tan competitiva no es nada fácil y por ello el Cádiz saca una nota alta en la primera vuelta.

Los gaditanos pasaron de la preocupación que generó en el arranque las nueve jornadas consecutivas sin conocer la victoria –de la segunda a la décima- a la prolongada alegría de los siete triunfos seguidos que propiciaron un giro radical. El club tuvo paciencia, Cervera superó un momento delicado –los entrenadores siempre dependen de que la pelota entre en la portería- y el equipo comenzó a funcionar. Residió el mismo tiempo en la zona de descenso –tres jornadas: novena, décima y undécima- que en el sector de fase de ascenso –capítulos 17º, 18º y 19º-, reflejo de dos etapas bien diferenciadas.

Lo mejor para los gaditanos es que el periodo actual es de bonanza. Lo peor, el mal inicio, pertenece al pasado como una lección aprendida. El presente es el de un equipo capaz de competir sin complejos con los más fuertes de una Liga aunque en alguna ocasión el marcador no acompañe.

El pasado viernes tuteó al Granada y demostró que la pésima actuación contra el Osasuna obedeció a un mero accidente del que ningún adversario está libre. Frente al líder recuperó la consistencia indispensable para poder plantar cara a cualquier contendiente. La victoria no fue posible porque el contrario también juega aunque el Cádiz desprendió buenas sensaciones en el plano colectivo y en el individual frente a un Granada que expuso sobre el tapete las razones de su candidatura al ascenso.

Los amarillos afrontaron un final de la primera vuelta de vértigo con cuatro compromisos frente a favoritos a dar el salto a Primera División en los que sumó cuatro puntos –de los 12 posibles- fruto de un balance de una victoria (3-0 al Deportivo de La Coruña), un empate frente al Granada y las derrotas a domicilio contra el Málaga y el Osasuna que se pueden enmarcar dentro de la lógica.

La cosecha menguada de las últimas citas supuso un freno a su racha imponente que no ensombrece la trayectoria de un equipo que se impuso a gigantes como el propio Dépor y Las Palmas. Ocho victorias en los últimos once envites

El Cádiz llega a la mitad de campaña con los deberes muy adelantados para dar carpetazo cuanto antes al objetivo prioritario de los 50 puntos. Le quedan sólo 17 de los 63 que aún debe disputar. Muy mal tendría que hacerlo en la segunda vuelta para no alcanzar esa cifra. Le basta con sumar el 27 por ciento de los puntos para completar una tarea que tiene casi finiquitada.

La realidad es que el conjunto de Cervera está mucho más próximo a los picos altos que a los escalones bajos. La situación es ideal para pensar en la posibilidad de pelear por acceder al play-off. Es tan complicado como factible. La clave radica es sostener el grado de solidez con el que suele desactivar a los rivales, mantener el estadio Carranza como un fortín –sólo ganó el Alcorcón en el peor momento de los de Cervera- y llegar a la recta final de la Liga con opciones de capturar uno de los seis premios.

Para encarar la segunda vuelta será relevante el acierto en la contratación de los refuerzos que aterricen en un mercado de invierno siempre limitado.

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