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Cádiz creer crear

Cuando todo estalló

  • Nunca se había vivido el desmoronamiento de un sector en tan poco tiempo: la construcción, que llegó a suponer el 13% del PIB, ha reducido su actividad en un 70%

Hace tiempo que no se ve en las puertas de los bares El Beleño y El Olivo, cuando todavía no ha amanecido, las cuadrillas de los tejeros de Arcos listos para montarse en las furgonetas y dispersarse en las obras de la costa. Las cerrajerías de El Bosque, que poblaban su polígono industrial, están en una situación límite o no están. La lujosa tienda de Porcelanosa en la entrada de Cádiz es un local vacío. El boom inmobiliario ha sido sustituido por un boom en su sentido literal, un estallido que el informe Situación de Andalucía del BBVA presentado la pasada semana en Cádiz cifra en una desaparición de un 70% del sector en cinco años. Es decir, todo un sector económico literalmente arrasado y que, como piezas de dominó, ha masacrado decenas de subsectores.

La Federación Andaluza de la Construcción llegó a ser más concreta en su Manifiesto para la salvación del sector. De suponer el 13% del PIB de la región y contar con más de 500.000 trabajadores relacionados con la actividad, se ha pasado a perder 337.000 empleos y pasar a ser casi irrelevante en el peso de nuestra economía con la desaparición de 25.000 empresas.

"Hay un concepto equivocado sobre la causa de la crisis. El problema, lo que nos ha llevado a esto no ha sido la construcción; ha sido la promoción. Hay una diferencia". Con esta sensatez habla un constructor que todavía puede operar en el sector, José Manuel Sánchez Anel, que desde hace quince años se dedica a la rehabilitación en la zona de La Janda. Pero lo cierto es que la promoción, la venta sobre plano, los créditos desquiciados al suelo programado de los planes generales han barrido a operadores especializados de nivel medio, generando ahora ejércitos de desempleados que trabajan en la economía sumergida, que es, al fin y al cabo, donde se mueve -repartiéndose las migajas y a precios de apenas subsistencia- la mayor parte del sector de la construcción en la provincia. Y es que con cerca de 37.000 desempleados en la construcción, el desplome de esta actividad aporta uno de cada cinco demandantes de empleo que hay en Cádiz. En la Sierra, la comarca más deprimida de la provincia, este dato es más sangrante, ya que es un 30% de la población en paro la que pertenece al sector de la Construcción.

Los datos hablan. El Ministerio de Fomento actualiza con apenas unos meses de diferencia el movimiento de la compra-ventas de vivienda en nuestro país municipio a municipio. Por esas estadísticas podemos saber que en los tres primeros meses del año en Jerez, una ciudad con más de 200.000 habitantes, se han vendido 141 viviendas de renta libre; en Cádiz, con más de 120.000 habitantes, 91; y Algeciras, con 116.000, 96. Así es imposible sostener una actividad económica que, para más inri, cuenta con un stock cercano a las 16.000 viviendas.

Y estas compraventas son más anécdoticas si alejamos el foco. En ese mismo periodo, el primer trimestre, pero en 2008, se vendieron 674 viviendas libres en Algeciras, 320 en Cádiz y 601 en Jerez. Y ese mismo trimestre de 2008, San Roque -30.000 habitantes-, con su núcleo residencial de Sotogrande, colocó 196 viviendas. Es decir, en los años de bonanza, de locura, San Roque era capaz de vender más viviendas que la ciudad de mayor población de la provincia en el primer trimestre de 2013. Más sencillo: el segundo semestre de 2007 se produjo la cifra récord de transacciones de vivienda en la provincia. Se movieron en esa primavera 956 millones de euros. De esos casi mil millones de euros, algo menos de 450 millones correspondían al mercado de segunda mano. Winter is coming: en el primer trimestre de 2013 se han movido en la provincia en transacciones inmobiliarias 125 millones de euros. Nada menos que 103 millones correspondían al mercado inmobiliario de segunda mano. Es decir, sólo 22 millones de euros fueron a nuevas promociones. Así es muy fácil de entender el agujero insondable en el que se encuentra el sistema financiero y las numerosas urbanizaciones cuasi fantasmas que se dispersan por las zonas de nuevo crecimiento de los municipios con más suelo y que vivieron de ese humo durante casi una década.

Manuel Ángel González Fustegueras, autor de numerosos planes generales en la provincia y responsable de Urbanismo en Jerez en los años previos a la burbuja, tiene muy claro lo sucedido y el camino que habría que tomar: "La crisis del sector de la construcción se combate con la rehabilitación. La rehabilitación de los edificios debe ponerse en marcha como una alternativa de desarrollo económico y mejora de la calidad de vida de los ciudadanos".

Y es que, como afirma Fustegueras, la crisis de la construcción ha calado no sólo en la economía sino también en la conciencia. "Los organismos europeos, conscientes de la sufrida y demostrada inviabilidad de continuo crecimiento del ladrillo, proponen dar un giro al sector fomentando la combinación de rehabilitación y eficiencia energética. De esta manera, además de reactivar la economía, el empleo y el sector, se pretende reducir el consumo energético de los edificios, que supone el 40% del total del consumo energético dentro de la Unión Europea. La Comisión Europea ha presentado una nueva estrategia con la que quiere relanzar el sector de la construcción, responsable del 10 por ciento del empleo en Europa, a través del impulso de la rehabilitación de inmuebles y la reconversión de otros en edificios 'verdes' de bajo consumo energético. Entre las ideas que plantea Bruselas figura recurrir a parte de los 120.000 millones que el Banco Europea de Inversiones (BEI) va a destinar a proyectos enmarcados en el Pacto de crecimiento y empleo pactado por los líderes europeos hace un año".

Más allá de los mensajes fúnebres de un sector, que como afirmaba el constructor de Vejer, no es el responsable de la crisis pese a su pésima prensa, y es más bien su víctima, Europa es consciente de que darle la espalda, satanizarlo, nos conduce a un callejón sin salida. La construcción es uno de los sectores troncales de una economía, difícilmente se puede vivir sin él o vivir con él sumergido. Así, según los estudios europeos, por cada millón de euros invertidos en rehabilitación se generan treinta empleos estables. Además, se añade que los retornos fiscales por IVA, IRPF, tasas, prestaciones por desempleos ahorradas y aportaciones a la Seguridad Social equivaldrían a más del 60% de la inversión efectuada. Si se suman los beneficios medioambientales por la eficiencia energética la idea no parece tan descabellada.

En uno de esos miles de ifnormes que se elaboran desde las instituciones públicas podemos encontrar el llamado Marco Estratégico del Desarrollo Económico de la Provincia, 2012-2015, elaborado por la Diputación de Cádiz. En él no se hace apenas ninguna mención a esta tendencia que aporta Europa a la hora de hablar de tres pilares: construcción, rehabilitación, ahorro de energía. ¿Qué quiere decir esto? Ni siquiera se ha pensado en ello.

No sólo eso. Pese a que en la filosofía de esta crisis siempre se habló de que era el momento de aprovechar el desmoronamiento del ladrillo para mirar el centro de las ciudades tras una década de expansión hacia los límites, nos encontramos con que después de cinco años de pasos atrás no existe ninguna inciaitiva seria en marcha en este sentido. Y las hubo. Jerez, Arcos y Alcalá tenían planes ambiciosos de rehabilitación. Todos están paralizados.

El organismo público que debería trabajar en esta materia es la Empresa Pública de Suelo de Andalucía, que tiene la orden de operar en este sentido -ya que el suelo es ahora el que no tiene sentido-. Oficialmente, para la provincia de Cádiz el organismo tiene previstas 2.262 actuaciones, de las cuales 1.743 corresponden a rehabilitación de edificios, con una inversión total de 11,02 millones de euros; y el resto, concretamente 519 actuaciones, son intervenciones de rehabilitación en barrios y centro históricos, con un presupuesto de 22,9 millones de euros. En total, 33 millones de euros. Sin embargo, EPSA no suele detallar (al menos no lo hace en su web) la marcha de estos proyectos.

Con el mercado inmobiliario parado, los promotores en estampida acumulándose los concursos de acreedores y el sector de infraestructuras públicas bajo mínimos, la única salida es trabajar sobre lo existente. Es el caso de un constructor de Jerez, Luis Freire, que se mantiene a flote gracias a su especialización en viviendas para personas mayores a las que se incorporan todo tipo de accesorios para facilitar su movilidad. Sólo los constructores con imaginación están salvándose de este tornado que ha hecho volar los ladrillos.

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