Nos vamos de puente

Viaductos, sifones, pasarelas, de piedra, ladrillo o hierro, la provincia tiene decenas de estas obras en lugares que se convierten en una opción para estos días de fiesta

Nos vamos de puente
Nos vamos de puente

04 de diciembre 2015 - 17:50

Esta es una propuesta para viajar a a esas obras de ingeniería física que unen márgenes, a cualquiera de las decenas de puentes que durante siglos han construido los hombres en territorio gaditano. Desde la época romana hasta el desarrollo industrial del siglo XIX y XX, de piedra, de ladrillo o de hierro, para dejar pasar hombres y bestias o para facilitar la conducción de agua, decenas de ellos jalonan la geografía gaditana. Aparte de su mera utilidad práctica, los puentes pueden ser en sí mismos, además de un evidente lugar de paso, un destino turístico. Por su belleza arquitectónica, por su significación histórica, por el entorno, por el recuerdo que han dejado en el paisaje, por el asombro que provoca el ingenio de su solución para salvar huecos, ríos o valles.

En esta pequeña relación de sugerencias, plena y totalmente personal, hay joyas casi invisitables como el esbelto y casi olvidado puente de Ureña en San Fernando, en zona militar; otras de acceso difícil pero absolutamente asombrosas, como los sifones que salvan el Majaceite y el Guadalete en la Junta de los Ríos dibujando dos perfectos arcos blancos en el paisaje de maleza y arbolado; la joya de los viaductos de la provincia que es el Puente Zuazo, también en San Fernando, por la antigüedad de su origen y las historias que se vivieron a su alrededor; los restos del acueducto medieval del Arco del Cobre en Algeciras, ejemplo único de ese tipo de obras hidráulicas; las largas pasarelas de madera sobre el río San Pedro en el parque de Los Toruños, sobrevolando un paisaje tan de la Bahía; el Puente Canal en Cádiz, modesto pero escenario único de proezas juveniles e inconscientes demostraciones de virilidad naciente; la curva línea del puente de hierro de San Miguel en Arcos, modernidad en su momento ya casada con la historia sobre la silueta y el caserío de la Peña.

Lugares todos que merecen el desplazamiento, todos modestos, todos a la mano. Completamente nuestros.

Sifones de la Junta de los Ríos

Dos arcos gemelos y a escasa distancia uno de otro, construidos por el ingeniero Pedro González Quijano cerca de la Junta de los Ríos, donde confluyen el Guadalete y el Majaceite, entre Arcos y Jerez. Su estructura es única y bellísima, destacando por encima del arbolado. Hay que llegar andando, por lo que es recomendable llevar calzado apropiado y alguna protección para las heridas de tanta zarza espinosa.

Puente de la Cartuja en Jerez

Un magnífico ejemplo, raro en la provincia, de puente construido en la época de los Austrias. Muy cerca del importante monumento que es la Cartuja de Jerez, salva también el río de la provincia. El paisaje con el convento a la espalda, el cauce y el cruce de carreteras merece la pena, pero sobre todo la visita a alguna de las ventas que se establecen por la zona. Ahora que ha perdido peso en el tráfico entre Jerez y Los Barrios ha ganado importancia como único puente de piedra sobre el Guadalete y el más antiguo, levantado en el siglo XVI.

Puente de la Madre Vieja en San Roque

La Ilustración también dejó su huella en los caminos de la provincia. Y en este caso, con un bello nombre, sobre el arroyo de Madre Vieja, en el término municipal de San Roque, en el antiguo camino real a Algeciras, levanta sus dos rotundos arcos de medio punto de ladrillo. Está junto a la carretera CA-2324, muy cerca de la autovía A-7, casi a medio camino entre la ciudad sanroqueña y la pedanía de Taraguilla. Preparen las cámaras.

Puente de Ureña en San Fernando

No es nada fácil descubrirlo si no es usted militar. Hay que acercarse a la zona dando un rodeo desde la playa de La Casería hasta los restos del antiguo Cementerio Inglés, siguiendo la orilla y cuando la marea está baja, en dirección a La Carraca. Construido en el siglo XVIII, antiguamente comunicaba la población militar de San Carlos con el Arsenal de la Carraca, salvando un caño que aún existe pero que está cegado a su salida a la Bahía.

Arcos del Cobre en Algeciras

Aunque su estampa es medieval y parece que su origen también, otras fuentes aseguran que este acueducto, importante ejemplo de ingeniería, fue construido en el siglo XVIII. Emplazado en la barriada de El Cobre de Algeciras, ha sido restaurado y su visita es muy fácil, aunque está algo alejado del centro de la ciudad. Un tramo de la obra, en la barriada de la Bajadilla, está prácticamente desaparecido.

Puente del parque de Los Toruños

¿Quieren atardeceres hermosos? Espere a que el tiempo sea propicio y adéntrense en el parque de Los Toruños, representativo territorio de la zona mareal y marismeña de la Bahía. Tanto desde arriba de la hermosa pasarela de madera que salva el río San Pedro como desde cualquiera de las márgenes de este cauce podrán observar los más bellos ocasos.

Puente acueducto de Tempul en La Barca

El gran ingeniero Eduardo Torroja ideó esta solución original para construir el acueducto atirantado que salva el cauce del Guadalete en las cercanías de La Barca de la Florida. Construido en 1927 es una muestra más de este profesional considerado un maestro por sus compañeros, pionero de técnicas como el hormigón pretensado y el uso de cables de acero recubierto precisamente de hormigón para aguantar los tramos. Además, muy pegado a él se encuentra otro puente, este de hierro, con tres llamativos arcos.

Puente de San Miguel de Arcos

Su imagen, con ese gran arco de hierro dibujado permanentemente contra la silueta de Arcos de la Frontera, forma ya parte de la fotografía oficial de uno de los pueblos blancos más bonitos de Andalucía. Se trata de una obra de finales de los años 20 del pasado siglo, ejemplo del esplendor de la arquitectura del hierro a la hora de construir viaductos, que ha logrado conjugar con la arquitectura de origen árabe de la población serrana.

Puente de Zuazo en San Fernando

El más antiguo de la provincia. De origen romano, en realidad fue muy reconstruido a lo largo de los siglos, aunque se utilizaron los pilares originales. Hasta la construcción del puente José León de Carranza en el siglo XX era la única vía de entrada a las islas de San Fernando y Cádiz. Y por eso estaba fortificado con baluartes que sirvieron estupendamente en la resistencia contra las tropas Napoleón y que han desaparecido práctica y desafortundamente.

Puente Canal en la Caleta, Cádiz

La chavalería de Cádiz realiza arriesgados saltos desde sus alturas al mar. Pese a sus mínimas dimensiones, es el más grande de los que unen el castillo de San Sebastián con la ciudad, en el inigualable paraje de La Caleta. Muy cercano a la fortaleza, su modestia crece enormemente con el paisaje que lo acoje, en el extremo histórico en el que Cádiz se adentra más en el mar, desde siempre.

Puentes romanos de Medina Sidonia

Son dos, y conocidos por el número de sus arcos como el de Un Ojo y el de Dos Ojos. Formaban parte de una antigua calzada romana que llegaba hasta Sevilla. Están catalogados como bien de interés cultural. Muy fácil y perfectamente accesibles junto a la carretera A-393 que va a Benalup, son un agradable paseo para rebajar la comida tras una visita a las ventas de la zona.

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