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Las tiendas de telas y disfraces de Cádiz hablan de "catástrofe"

El cambio de fecha y la incertidumbre sobre si habrá ambiente en la calle o no ha tirado por los suelos sus ventas

Las tiendas de disfraces han registrado un gran descenso en las ventas / Lourdes De Vicente

La prueba más evidente de que la cosa no está como otros años es que en otras temporadas uno llamaba por teléfono a cualquier tienda de disfraces y raro era que te pudieran atender más de dos minutos. Siempre tenían la tienda a tope. Pero este año todo es distinto. Al otro lado del teléfono encuentra uno voces apagadas y tristes y, a la vez, muy críticas con la decisión del Ayuntamiento de Cádiz de cambiar la fecha del Carnaval.

"Febrero es el mes del Carnaval, quieran o no quieran", comentaba a este periódico Carmen Baizán, de Tienda Mari Carmen, que lleva a sus espaldas 24 años vendiendo, desde su tienda ubicada en García Carrera, disfraces.

Cierto es que Mari Carmen lo mismo vende en su tienda toallas, que ropa de señora, caballero o niño, lencería que complementos. Pero durante esos 24 años, llegaba febrero y la mitad de la tienda se convertía exclusivamente en tienda de disfraces.

Este año la cosa ha cambiado para mal, para "fatal" y Mari Carmen habla de "catástrofe" porque "este mes aquí se venden cosas de Carnaval, y si no hay Carnaval pues no se vende. Aquí estamos luchando como gato panza arriba para poder pagar al personal, pero esta idea del señor Kichi nos ha hundido la venta de este mes".

Baizán confía en que las ilegales creen un cierto ambiente en la calle y que la gente se anime, pero no cree que eso compense unas pérdidas que ella cuantifica en un 70 u 80%, "y puede que me quede corta".

Los colegios son los que le han subido un poco las ventas porque los maestros y maestras siguen apostando por que los niños vivan la fiesta en su fecha, "y siempre cae un cuello perkins o un leotardito". Por lo demás, todo críticas porque "no llegamos a entender que en San Fernando o en El Puerto haya un carnaval normal y aquí no pueda ser así. Y eso que ahora ya dicen el Telediario que podemos ir por la calle hasta sin mascarilla. Y si para nosotros va a ser una ruina imagine usted lo que va a significar para la hostelería, los quioscos y los tenderetes que viven unos cuantos meses con lo que sacan de estas fiestas", comenta Maricarmen Baizán.

Y lo miren como lo miren saben que está haciendo frío aún y el que quiera ahora mismo un disfraz se tendrá que meter como mínimo una térmica. "Y es que parece que no caen en eso. El que viene ahora a buscar un disfraz, quiere uno que le valga para ahora y para junio y eso es algo complicado". Y, para colmo, Maricarmen no confía en que las ventas de junio compensen las perdidas que ya le esta ocasionando este trasiego de fechas.

Más surrealista resulta aún que el año pasado, saliendo de la pandemia, "se picó algo de disfraces pero este año ha sido una castástrofe".

Carmen, en su tienda de la calle Sagasta, lo tiene todo preparado para atender al público / Lourdes de Vicente

Y otra Carmen, esta vez con apellido Quintero Muñoz, que tiene una tienda de disfraces en el número 80 de la calle Sagasta. Es algo más positiva aunque su tono de voz tampoco denota estar loca con la situación, aunque al menos se consuela pensando que este año, a la vista de lo que se avecinaba, ha llevado a cabo una inversión menor, por lo que, por supuesto las pérdidas no irán a más.

Ella hace su estudio sociológico diciendo que "los chavales tienen en junio los exámenes así que lo que harán será intentar disfrutar al máximo este fin de semana". Ese público, la juventud, las pandillas, y, sobre todo, los colegios son los que le están dando algo más de vidilla. "Aunque después están los extranjeros que no se han enterado de nada y está comprando sus disfraces como si nada ocurriera".

Eso sí, Carmen nota que este año ha superado la brecha digital y ha aumentado las ventas y los encargos por whatsapp de gente de aquí, de Cádiz, pero, sobre todo, de gente de fuera que lo que hace es que "me dan la talla, me dicen lo que quieren, yo les mando fotos y se lo dejo apartado para que del tirón vengan el día que quieran y tienen aqui preparado el disfraz. Muchos de los clientes que llegan a Sagasta, 80, le comentan a Carmen que esperan la visita de gente de fuera para estos días, por lo que aún confía en que haya ambiente por la calle.

Los disfraces made in China y los made in Europa

Ella, por si acaso, tendrá la tienda abierta tanto el sábado como el domingo por la mañana por lo que pueda caer. Su tienda tiene ya 22 años y ya no cose para la calle, como se suele decir. "Era mi madre la que ha hecho muchos disfraces para muchos coros y agrupaciones pero ella tiene ya 89 años y ya no podemos. Aún nos queda alguno de los que mi madre confeccionó pero estamos ya liquidándolos. Ella era la auténtica artista, pero ya no puede".

A sus clientes se lo explica con claridad: "Mire, a este lado tengo los disfraces made in China, y a este otro lado los made in Europa. Ves la calidad y nada tiene que ver lo uno con lo otro". Afirma Carmen que los "made in Europa" lo suele comprar la gente para obras de teatro o bien "algún sibarita al que le gusta lo bueno, pero, al final, lo que más se venden son los de ocho o nueve euros que son los de usar y tirar".

En cuanto a la temática que buscan los clientes, la cosa está este año también un poco desnortada. "otros años la gente se guía por cosas de la tele pero este año no. Bueno, los niños hay veces que me piden unos nombres muy raros de cuentos como La encantada que no es ni un disfraz ni nada sino una falda con una camisa. Acaba de sacarlo Disney y las niñas están locas con ese disfraz, igual que pasaba hace unos años con Frozen. Pero que se les quite de la idea por que el disfraz de Encantada no lo encuentra ni Dios".

Y Carmen también habla de la diferencia entre el clima de febrero y marzo y el de mayo o junio y "la gente busca algo que le valga para las dos fechas y eso es muy difícil. Incluso lo notaremos con la agrupaciones porque los coros siempre han ido con chaquetas preciosas y en junio como se las pongan se van a morir de calor".

Y la propietaria de esta tienda de disfraces echa también mucho de menos la carpa porque eran muchos los clientes que, durante la semana, se acercaba a su establecimiento para comprarse algo para apañarse una noche de carpa, "pero este año, ni eso".

Peluca, coloretes y vámonos que nos vamos

En Trapos Cádiz, Marián Mayone, confiesa que en lo que llevamos de esta semana está notando algo más de ventas. Ella tiene una gran tienda de telas y tejidos en Avenida de Portugal de la que lo mismo te sale un traje para una boda, que para una madrina o para un disfraz de Carnaval.

Marián sí dice que está notando que la gente se está animando un poco. A esto se suma que en Trapos están ya liados con disfraces de varias agrupaciones que acudirán este año al Concurso del Falla.

Lo que sí nota es que este año se está dejando todo para última hora cuando normalmente la gente empieza a buscar sus disfraces desde diciembre o enero.

"Creo que la gente confía en que haya ambiente en la calle", vaticina Marián Mayone. Lo que sí nota también es que las telas que están comprando los clientes son menos "de pelito, pensando en que les sirvan los disfraces también para el mes de junio.

En Telas Avenida La Cave está Pilar Mení, hermana de Carlos Mení, uno de los cuarteteros de más éxito de Cádiz. Ella, desde su tienda de la calle Doctor José Manuel Pascual y Pascual (tiene otra en La Cave) cuenta que como ya sabían lo que iba a ocurrir este año con el cambio de fechas por culpa del Covid pues han invertido menos dinero. "De todas formas, el cambio ha sido a peor. Tanto mi marido como yo pensamos que el Carnaval es y debe ser en febrero".

Y otra persona que se atreve a hacer otro vaticinio. "Me da que, ante la incertidumbre creada, muchos se apañarán con una peluca y unos coloretes, y vámonos que nos vamos".

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