Retrato de otra época

Talleres Narváez, 121 años al servicio de la industria gaditana

  • El taller formó a un gran número de trabajadores para los astilleros y otros sectores de la industria gaditana

El fundador Jose Nárvaez Sánchez, con sus hijos Manuel y José Nárvaez Barea, a principio de los años veinte del siglo pasado en su taller.

El fundador Jose Nárvaez Sánchez, con sus hijos Manuel y José Nárvaez Barea, a principio de los años veinte del siglo pasado en su taller.

La historia de los talleres Narváez comienza con José Narváez Sánchez en 1900 con una fundición de bronce y el mecanizado de piezas. Su fundador anteriormente se dedicaba a las labores de pastor y tuvo una gran visión empresarial y pasó del sector agrario y de la agricultura al industrial, creando la empresa Narváez, la cual se conserva tras 121 años, dirigida por la cuarta generación de la familia.

Se inaugura con el nombre de Talleres broncistas Narváez en la calle Poeta Nieto 10, en una casa que compra el fundador para su familia y donde ubica el taller. Por aquella época ese barrio era una zona industrial, comenzando en sus inicios haciendo trabajos para las industrias de alrededor. José Narváez coordinó las funciones de obrero y de administrador de su negocio, gestionando y administrando todo lo relacionado con los trámites para poder llevar a cabo la actividad. También se encargó de introducir a sus hijos en el campo del metal. Tras su crecimiento pasó a denominarse Talleres Industriales Narváez.

En 1922, tras el fallecimiento de su fundador, José Narváez Sánchez, el negocio pasa a sus hijos Manuel y José Narváez Barea; Manuel se dedicaría al mecanizado y José a la fundición. Durante esta época se incorporan al negocio trabajadores ajenos a la familia, pues anteriormente trabajaban solo los miembros de la familia. Comienza a colaborar con astilleros de Matagorda en la reconstrucción del cañonero Dato, reparaciones de los cruceros Almirante Cervera o Baleares así como en la realización de material bélicos como fueron granadas de tipo M.A.I., para obuses y bombas de aviación.

En 1952 con el fallecimiento de Manuel y José Narváez Barea, se incorpora la tercera generación de la familia: Domingo, José y Manuel Narváez Balber.

En 1968, debido a su crecimiento empresarial, compran un terreno en la Zona Franca, en la Avenida alcalde Manuel de la Pinta 27, donde construyen una gran nave que se dividiría una parte para la fundición y la otra para el taller de mecanizado. Con este nuevo local, se introducen nuevas tecnologías con la nueva construcción, tanto en el taller de mecanizados como en el proceso de fundición de metales. Los talleres Narváez han contribuido en la industria gaditana, tanto por su servicio como por la formación del personal.

Ya con la jubilación de los hermanos Narváez Balber, en 1980, se incorpora la cuarta generación de la familia con Manuel Narváez Bruzón dirigiendo la administración y personal y, posteriormente, su hermano Pedro Jesús en soldadura y calderería. Ya hacía 1991 desaparece la fundición y el taller se amplía para las nuevas necesidades del sector cuando se incorporan las maquinarias para el equilibrado de piezas industriales, tales como rotores, ventiladores, impulsores etc.

En el 2013 el taller se traslada al nuevo edificio Europa en la Zona Franca, dirigido actualmente por el único miembro de la cuarta generación de la familia, Manuel Narváez Bruzón, el cual considera su empresa familiar como su casa, a la que le sigue dedicando el mismo tiempo y cariño que las generaciones anteriores de su familia.

Agradecimiento a Manuel Narváez Bruzón por la colaboración y fotografías de este artículo.

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