Cuarto de muestras
Carmen Oteo
Tanta hambre
TENGO que hacer algo". Álvaro López Zacarías acababa de pasar por delante del comedor de María Arteaga y vio la cola de personas que estaban aguardando para acceder a su interior para poder comer. Ya hace dos años estuvo recogiendo las tiritas de una conocida marca de tabaco para obtener mantas para el mismo comedor. A los clientes del estanco en el que está empleado, situado en la avenida Ana de Viya frente por frente al hospital Puerta del Mar, les pedía esta etiqueta promocional que después pudo canjear por 14 mantas.
Álvaro López le estuvo dando vueltas a la cabeza y decidió que la colección de penitentes de la Semana Santa de Cádiz que tenía reservada para sus nietos y un paso en miniatura del Nazareno de Santa María servirían para la campaña solidaria que quería poner en marcha. Habló con su jefe y compañero tras el mostrador en el estanco, Fernando López Barja, y montaron un escaparate cofrade con todos los penitentes, el paso y un cartel. El que llevara alimentos, preferentemente legumbres y congelados al establecimiento recibiría una participación para el sorteo de la colección de Álvaro López. Ese "tengo que hacer algo" se tradujo en unos 150 kilos de comida y la participación de más de un centenar de personas. Aunque el sorteo era una idea original, la participación de la mayoría de las personas fue totalmente desinteresada, tanto que muchos de ellos ni siquiera se llevaban los números y la que obtuvo el premio se lo dejó de nuevo al que había su propietario en todo momento.
Tanto Álvaro como Fernando recuerdan con cariño y cierta emoción al hombre que llegó cargado de alimentos valorados en 100 euros u otra que lo hizo con cuatro sacos de patatas. Pero sin lugar a dudas recuerdan el abrazo del niño al que regalaron unos carteles de Semana Santa que habían puesto por el establecimiento: "Mucha gente entraba preguntando cuánto costaban los penitentes o el paso", asegura Álvaro López.
Este hombre está muy satisfecho del resultado "porque la gente se ha volcado", no sólo a nivel particular sino que incluso en algunos colectivos cercanos también se aportaron alimentos a esta campaña que nació del aquel "tengo que hacer algo".
El domingo le entregaron los alimentos a las monjas "que se lo merecen todo por el trabajo que realizan y nos dijeron que estamos en sus oraciones".
Esto le ha animado a seguir en la brecha y ya está barruntando alguna nueva idea de cara al verano.
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