patrimonio Un trofeo futbolístico convertido en objeto litúrgico

De la sacristía a la vitrina

  • Santo Domingo cede al Recreativo de Huelva la copa del Centenario que donó Alfonso XIII en 1912 y que después de varias vicisitudes terminó convertida en copón

Sus dimensiones son muy reducidas. Su presencia no deja de pasar desapercibida. Pero arrastra una historia llena de curiosidades y casualidades que se remonta un siglo atrás, al Centenario de la Constitución de Cádiz. Y ahora, cien años después, vuelve a cobrar protagonismo y a unir a varios de sus protagonistas.

La historia se remonta cien años atrás. Con motivo del Centenario de Las Cortes de Cádiz, el rey Alfonso XIII entrega al Español F.C. (entonces el equipo de la ciudad) una copa para que organice un torneo de fútbol con carácter anual, estableciéndose entonces que aquel equipo que ganase el trofeo en tres ocasiones se quedaría con la copa en propiedad.

Ese año 1912 el trofeo (que se disputa en el Campo del Tiro, lo que ahora se conoce el Campo de las Balas) lo gana el Recreativo de Huelva, al vencer por 0 goles a 3 al Español. Al año siguiente se produjo la primera de las anécdotas curiosas que rodean a esta historia: el torneo lo disputaron el Sevilla Balompié (actual Betis), el Recreativo y el Español. Estos dos últimos debían disputar la final, pero el equipo onubense se negó a jugar al no estar conforme con la alienación local. No está de más reseñar que en señal de protesta, los jugadores fueron a una céntrica cafetería de la ciudad vestidos de futbolistas. Finalmente, el Español sería el vencedor de esa edición de 1913. Y al año siguiente (aunque en realidad se disputó en enero de 1915), el Español volvería a ser el ganador del torneo.

Ese mismo año, se decide dejar de celebrar torneos amistosos, por lo que la Copa del Centenario no volvería a disputarse, quedando el trofeo donado por Alfonso XIII en las vitrinas del Español.

Este equipo desaparecería en el año 1929, y casi una década después, en 1937, sus directivos deciden donar los diferentes trofeos que poseía el club a distintas iglesias, yendo a parar el que más valor tenía -la copa de Alfonso XIII- al convento de Santo Domingo.

A partir de entonces, el futuro de esta obra de arte da un nuevo giro. Los frailes dominicos deciden convertir el trofeo futbolístico en un copón para ser utilizado durante los actos religiosos. En este punto, conviene reseñar que la copa es de plata bañada en oro, con la corona real en relieve y las iniciales SM grabadas en esmalte azul y rojo.

Así, durante más de setenta años esta copa ha tenido un uso litúrgico, destinándose en los últimos años -como apunta el prior de la orden de los dominicos, Pascual Saturio- al monumento que el Jueves Santo se instala en el templo de la Patrona de la ciudad.

Ahora, han coincidido dos efemérides señaladas que guardan perfecta relación con este objeto futbolístico-religioso. Por un lado, está culminando la celebración del Bicentenario de la Constitución de 1812, una efeméride que hace un siglo dio origen precisamente a esta copa y al torneo que sólo duró tres ediciones. Y por otro lado, el Recreativo de Huelva -el equipo que ganó el primer torneo del Centenario- va a celebrar su 125 aniversario fundacional.

Con tal motivo, precisamente, el club onubense solicitó a los dominicos la cesión de la copa para que pueda mostrarse en una exposición que prepara el equipo y que se celebrará próximamente en Huelva para conmemorar esa efeméride. Y de manera paralela, parece que el club quiere hacer también una réplica del trofeo, para que en sus vitrinas quede constancia de que lo ganó en el año 1912.

"Con mucha alegría el convento, en nombre de la ciudad, presta esta colaboración a la ciudad de Huelva y a la afición del Recreativo, esperando que este detalle nos una aún más", indica Pascual Saturio sobre esta petición.

Y efectivamente, en el día de ayer se efectuó la entrega de la copa a directivos del Recreativo mediante la firma de un acta notarial -"para que la cesión cumpla todas las garantías legales de cesión, depósito, conservación y devolución", aclara Saturio- que se realizó en el despacho de Martín José García, abogado del convento dominico, ante la presencia del propio Pascual Saturio y de directivos del club onubense.

La copa que se convirtió en copón deja, por tanto, la sacristía de Santo Domingo para volver por el plazo de dos meses a las vitrinas del Recreativo de Huelva, equipo que la levantó por primera vez hace ahora cien años.

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